La coliflor es un cultivo muy exigente. Los horticultores suelen encontrar diversas dificultades al cultivarla. El problema más común es la falta de ovarios. Esta anomalía puede deberse a varios factores, pero corregirlos puede ayudar a asegurar una buena cosecha.
Posibles causas y soluciones
Una de las razones por las que la coliflor no produce cabezas puede ser una enfermedad. Las más peligrosas e incurables incluyen la bacteriosis foliar, la hernia de la col y la pierna negra. Debilitadas por la enfermedad, las plantas luchan por sobrevivir y no pueden producir frutos. Para prevenir la propagación de la infección, la coliflor debe retirarse del huerto sin dudarlo. Además de las enfermedades, la falta de frutos también puede deberse a prácticas de siembra y cuidado inadecuadas.
Material de siembra de mala calidad
Seleccionar las semillas es el primer paso y el más importante para cultivar coliflor. Las semillas de mala calidad dan como resultado plantas demasiado débiles para dar fruto o estériles desde el principio. Para evitar perder tiempo y esfuerzo al seleccionar las semillas, siga estas recomendaciones:
- No recolectar semillas de variedades híbridas, es decir, de variedades marcadas como F1;
- elegir variedades cultivadas en el país;
- compruebe la fecha de caducidad indicada en el envase;
- Dar preferencia a las coles incluidas en el registro estatal de logros de mejoramiento genético;
- Compra semillas de empresas agrícolas reconocidas y con buena reputación.
Error al elegir una variedad
Es posible que no veas formar cogollos si eliges la variedad equivocada. Por ejemplo, las variedades de maduración tardía no tendrán tiempo de formar cogollos en las regiones del norte. La formación del cogollo comienza solo entre 60 y 70 días después de que se forma una roseta de 10 a 13 hojas. El cogollo se desarrolla y madura durante las siguientes tres semanas. Estos largos periodos de maduración hacen que estas variedades sean adecuadas únicamente para el cultivo en regiones del sur con veranos largos y cálidos.
Por lo tanto, al elegir una variedad de coliflor, es importante tener en cuenta las características climáticas de su región:
- latitudes septentrionales, los Urales, Siberia – solo variedades tempranas;
- Rusia central, región del Volga – variedades tempranas y variedades con períodos de maduración medios;
- Sur de Rusia: cualquier tipo de col, incluidas las de maduración tardía.
La coliflor no solo es una verdura deliciosa, sino también muy saludable. Contiene una gran cantidad de proteínas y ácido ascórbico. Al cocinarla, conserva la mayoría de sus vitaminas. Los nutricionistas recomiendan incluir la coliflor en diversas dietas y en los menús infantiles.
Lugar de aterrizaje mal elegido
Un huerto a la sombra no dará cosecha. La falta de luz interrumpe la fotosíntesis, lo que provoca que la col se estire excesivamente en busca de luz. Las plantas gastan toda su energía en aumentar la masa verde, no en la cabeza. Por lo tanto, al elegir un lugar para plantar, escoja una zona bien iluminada (al menos tres horas de sol directo y algo de sombra al mediodía).
La composición del suelo influye significativamente en la cantidad y calidad de la cosecha. El cultivo crece mal en suelos pesados y arenosos. Prospera especialmente bien en suelos franco-arenosos fértiles con pH neutro. Para modificar la estructura del suelo, se añaden componentes adicionales:
- para suelos pesados con alto contenido de arcilla: arena gruesa de río, humus o compost (1-2 cubos de cada sustancia por metro cuadrado);
- Para suelos arenosos: tierra negra o compost de turba (1-2 cubos por metro cuadrado), plantar plantas de abono verde (lupino, leguminosas).
El encalado se utiliza para normalizar la acidez del suelo. Dependiendo del pH inicial, se añaden de 400 a 800 gramos de cal por metro cuadrado. Es importante recordar que este procedimiento solo puede realizarse de 3 a 4 meses antes de la siembra. Justo antes de plantar, se puede reducir la acidez con bicarbonato de sodio. Para ello, se riega el suelo con una solución de bicarbonato (50 gramos por litro de agua) o se aplica en seco (100 gramos por metro cuadrado).
Falta de humedad
La falta de precipitaciones naturales y el riego inadecuado son causas comunes de que la col no prospere. Este cultivo, que requiere mucha humedad, no tolera bien ni siquiera periodos cortos de sequía. Es importante tener en cuenta que las plantas necesitan no solo humedad en el suelo, sino también humedad ambiental.
Según las recomendaciones de los agrónomos, en ausencia de lluvia, se debe regar de 2 a 3 veces por semana. Durante la formación de la espiga, la cantidad de agua por arbusto es de 10 litros por metro cuadrado. Para mantener la humedad ambiental, rocíe los arbustos con agua hasta formar una fina niebla y cubra el suelo alrededor de las plantas con mantillo. La paja o el césped seco y cortado funcionan bien como mantillo.
Evite usar césped con semillas para acolchar, ya que esto favorecerá el crecimiento de maleza. Asegúrese de dejar secar las raíces de dicho césped para evitar que vuelva a echar raíces.
Condiciones meteorológicas
Este cultivo no tolera el calor intenso ni las fluctuaciones bruscas de temperatura. Incluso un aumento breve de la temperatura del aire por encima de los 30 grados Celsius provoca desequilibrios hormonales en las plantas. Esto, en última instancia, produce malformaciones en la cabeza de la col, por la que se cultiva. Para proteger las plántulas del calor y el frío extremos, es fundamental trasplantarlas al suelo en el momento adecuado. En este punto, es importante encontrar un equilibrio: plantar la col lo suficientemente temprano para que madure antes del calor del verano, pero evitando al mismo tiempo los daños causados por las heladas primaverales.
Deficiencia o exceso de nutrientes
Los cultivos hortícolas requieren un suelo con una composición específica. Las plántulas sembradas en suelos pobres sufren deficiencias de micro y macronutrientes, lo que provoca un crecimiento y desarrollo deficientes. Estas plantas desarrollan cabezas deformes o no llegan a desarrollarlas en absoluto.
El exceso de nutrientes, especialmente nitrógeno, provoca ampollamiento de las hojas y muerte apical. La fructificación se retrasa o incluso no se produce. La falta de boro y molibdeno en el suelo impide la formación de la cabeza. Para evitarlo, fertilice cuidadosamente el suelo antes de la siembra y aplique fertilizante durante toda la temporada de crecimiento. Los agrónomos recomiendan el siguiente programa de fertilización:
- Para la excavación se añade al suelo lo siguiente: en otoño – 5 kg de estiércol fresco por 1 m2 o en primavera – 5 kg de humus o compost por 1 m2;
- La primera fertilización se realiza 15 días después del trasplante al suelo: se disuelven 2 gramos de superfosfato, nitrato de amonio y cloruro de potasio en un litro de agua;
- Después de 12-15 días, se realiza una prueba de repetición de la misma manera que la primera;
- Durante la formación de la cabeza, es necesario fertilizar con boro y molibdeno. Disuelva 2,5 g de cada uno en 10 litros de agua y riegue la col (1 litro por planta).
Las dosis de fertilizante indicadas corresponden a suelos de fertilidad media. Para suelos pobres y agotados, la dosis puede incrementarse en un 25 %.
Cómo mejorar la formación de la cabeza
Además de seguir los principios básicos de la tecnología agrícola, puedes ayudar a que la col forme cogollos de las siguientes maneras:
- Abonado foliar con ácido bórico. Disolver ½ cucharadita de la sustancia en cinco litros de agua calentada a 90 grados Celsius. Rociar las hojas de col con la solución resultante;
- Abonado radicular con nitrato de potasio: diluir 10 gramos de la sustancia en 10 litros de agua a temperatura ambiente y regar la planta directamente en las raíces. Utilizar 0,5 litros por planta;
- Una vez que se forma el brote floral, se arrancan las hojas jóvenes que lo rodean. Esto le dará espacio para crecer dentro del arbusto.
Consejos útiles para cultivar coliflor
- Trate las semillas antes de sembrarlas con soluciones antisépticas (permanganato de potasio, bicarbonato de sodio) y estimulantes del crecimiento (Epin, jugo de flor de aloe);
- Al cultivar plántulas, mantenga una temperatura ambiente de 15-18 grados Celsius. Esto fortalecerá las plantas y evitará que se estiren.
- Al trasplantar las plántulas al suelo, elimine dos hojas cotiledóneas y las dos primeras hojas verdaderas. Esto favorecerá una mejor supervivencia;
- Riegue las plantas únicamente con agua fría de pozo, sin cloro;
- Si comienza a formarse un ovario, rompa la hoja que está encima y proteja la cabeza de la luz solar. Esto evitará que se ponga amarilla y se seque;
- Coseche la col a tiempo. Una vez que la inflorescencia alcance los 10-12 cm de diámetro, la col estará lista para la cosecha;
- No rompas las cabezas, sino córtalas con un cuchillo afilado con 3-4 hojas protectoras de la roseta;
- Durante la cosecha, preste atención a las raíces de la planta. Si observa un bulto, podría indicar la presencia de hernia de la col. Queme cualquier resto de la col afectada y trate el suelo con sulfato de cobre.
La col colgada por sus raíces en un lugar fresco se mantendrá fresca durante unas cuatro semanas.
Conclusión
Aunque la coliflor es la hortaliza más difícil de cultivar, muchos jardineros la siembran cada año. Al fin y al cabo, aprendiendo las técnicas de cultivo adecuadas, se pueden obtener buenas cosechas y evitar problemas con la formación de la cabeza.

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