Tratamiento eficaz para la clorosis del pepino

Pepinos

La clorosis del pepino afecta con frecuencia a los pepinos cultivados al aire libre o en invernaderos. En las plantas infectadas, las hojas se tornan amarillas y se marchitan gradualmente. Al poco tiempo, la planta muere por completo. La enfermedad tiene diversas causas. Pero, con mayor frecuencia, se debe a un cuidado inadecuado o a un desequilibrio de nutrientes en el suelo. El tratamiento es eficaz en la etapa inicial de la enfermedad. Una vez que el daño se ha extendido considerablemente, todos los esfuerzos del jardinero resultan inútiles para recuperarla.

Causas y signos de propagación

Cuando las hojas se vuelven cloróticas, la producción de clorofila se interrumpe. En consecuencia, la fotosíntesis se ve afectada. El oxígeno se produce en las hojas gracias a la acción de la luz solar. Es esencial para la supervivencia de todos los organismos vivos. El crecimiento y desarrollo de las partes verdes de la planta es imposible sin él. En las primeras etapas de la enfermedad, la planta aún puede salvarse.

Las siguientes razones provocan la aparición de clorosis:

  • desequilibrio de nutrientes y microelementos en el suelo;
  • Organización inadecuada del riego de los arbustos de pepino;
  • enfermedades infecciosas virales;
  • Temperatura del aire demasiado alta o demasiado baja;
  • falta de luz solar;
  • propagación de plagas de insectos;
  • damas.

La enfermedad se manifiesta con un amarilleamiento en los bordes de las hojas. Este amarilleamiento se extiende luego al limbo foliar, sin afectar las nervaduras. Con el tiempo, el follaje cambia completamente de color, se marchita y muere. La pérdida del color verde se debe a la falta de clorofila. En la foto se puede observar con más detalle una planta infectada con clorosis.

Tipos de clorosis

En la mayoría de los casos, la enfermedad se desarrolla debido a una falta o un exceso de microelementos en el suelo:

  1. Cuando se produce una deficiencia de magnesio, el envés de las hojas es el primero en verse afectado. Al aparecer el amarilleamiento, las nervaduras conservan su color verde oscuro original. Sin embargo, si no se trata, el amarilleamiento se extiende a toda la hoja. A medida que la enfermedad progresa, se desarrolla un tono púrpura en los bordes de las hojas. Los síntomas se alivian aplicando fertilizantes con alto contenido de magnesio.
  2. La deficiencia de nitrógeno provoca que el envés de las hojas se torne pálido. Posteriormente, las hojas se amarillean, se vuelven marrones y mueren. En casos de deficiencia de nitrógeno, el color de las nervaduras también cambia y se vuelve menos intenso. Se utilizan fertilizantes nitrogenados para eliminar los síntomas de esta enfermedad.
  3. La deficiencia de hierro provoca que los brotes apicales se tornen pálidos. Posteriormente, las hojas se vuelven marrones.
  4. La deficiencia de zinc provoca que ciertas áreas de la hoja, entre las nervaduras, se tornen pálidas. Posteriormente, el follaje se cubre de manchas marrones. Las hojas adquieren un tono grisáceo y, finalmente, se vuelven marrones. Para combatir esta afección, se recomienda suplementar la dieta con nutrientes que contengan zinc.
  5. La deficiencia de manganeso se manifiesta como una zona internerviosa pálida en las hojas. El color de estas zonas permanece inalterado. Posteriormente, aparecen manchas rojizas en los bordes de las hojas.
  6. Si el suelo carece de potasio, los bordes de las hojas inferiores comienzan a palidecer. Luego, el color cambia repentinamente a marrón sin llegar a amarillear.
  7. La deficiencia de azufre provoca decoloración en las hojas, haciéndolas más dentadas. Si hay un exceso de este micronutriente, el follaje se vuelve áspero y pequeño, adquiriendo un tono marrón lila. Además, aparecen protuberancias escamosas en la planta.

A veces, la enfermedad se desencadena por plagas de insectos o cambios bruscos en las condiciones climáticas. La alta humedad provoca que las hojas se marchiten, se pongan pálidas y se vean sin vida. Se forman zonas serias de pudrición en la planta. El follaje se cae gradualmente. Si no se trata, se desarrollan moho y pudrición de la raíz. La enfermedad se reconoce por el exceso de humedad en el suelo. Para que la planta recupere la salud, deje de regarla.

Las heladas repentinas pueden provocar decoloración de las hojas, ya sea total o parcial. Para recuperar la planta, se eliminan las zonas afectadas. Si los pepinos se cultivan a la sombra y carecen de luz solar, todas las partes verdes se vuelven pálidas y más pequeñas, y los tallos se alargan y se adelgazan.

Las plagas anidan principalmente en el envés de las hojas. Una inspección minuciosa de las plantas revela su presencia. Los ácaros se identifican por la fina telaraña que se forma entre las nervaduras. El follaje de una planta infestada se torna amarillo y se cae. Cuando los nematodos infestan, todas las partes de la planta se deforman. Las hojas, los brotes y los frutos se reducen de tamaño.

¡Nota!
Los nematodos rara vez atacan las plantas de pepino. Normalmente, esta hortaliza sufre infestaciones de ácaros, pulgones y moscas blancas.

Métodos para combatir la enfermedad

Antes de tratar la clorosis y conservar la cosecha, es necesario determinar la causa de la enfermedad. Si existe una deficiencia de micronutrientes beneficiosos, elimine todas las partes dañadas de la planta y luego aplique el fertilizante necesario. Para reponer el nitrógeno, utilice gordolobo diluido en agua en una proporción de 1:10. Aplique 1 litro del fertilizante preparado por planta.

Para aumentar los niveles de magnesio, disuelva 100 g de nitrato de magnesio en 10 litros de agua. Para reponer el potasio, utilice ceniza de madera: disuelva 100 g en 10 litros de agua. Tras la infusión, riegue la mezcla. No utilice más de 1 litro del fertilizante preparado por planta.

Para corregir la deficiencia de hierro, utilice complejos minerales comerciales o prepare uno casero. La solución se prepara mezclando 6 g de sulfato ferroso y 5 g de azul de metileno en 1 litro de agua hervida. La solución resultante adquiere un color naranja brillante. Se utiliza para el riego radicular o como pulverización foliar.

Si la clorosis se produce por un exceso de micronutrientes beneficiosos en el suelo, el tratamiento requiere más tiempo. Para restablecer el equilibrio de nutrientes, suspenda temporalmente la fertilización. Luego, riegue las plantas diariamente para reducir la concentración del exceso de micronutrientes en el suelo. Aplique cantidades moderadas de agua para evitar dañar las raíces. Para recuperar el color verde, rocíe las plantas con nitrato de calcio.

Si las inclemencias del tiempo causan daños, basta con podar las zonas afectadas de las plantas. No es necesario tratar los arbustos con preparados especiales. Para mejorar su estado, se aplica fertilizante adicional para fortalecer los brotes. Cuando el suelo se vuelve alcalino, el nitrógeno y el hierro, necesarios para el crecimiento, no se absorben completamente por las raíces. Para mejorar el estado de los arbustos, se acidifica el suelo. Se prepara una solución con 10 litros de agua y 5 ml de ácido nítrico-fosfórico. El fertilizante se aplica bajo la raíz de cada arbusto.

Si la clorosis se debe a un exceso de riego, deje que la tierra se seque. Esto se logra evitando el riego temporalmente. Una vez que la tierra se haya secado, establezca un régimen de humedad adecuado para prevenir el encharcamiento del sistema radicular.

rociando pepinosLas deficiencias nutricionales en las plantas se producen cuando el sistema radicular se daña debido a un trasplante descuidado o después de la replantación. Hasta que los brotes se recuperan, los micronutrientes beneficiosos están disponibles en cantidades limitadas. Para acelerar la recuperación de las raíces durante el trasplante, se utilizan agentes enraizantes como Clean Sheet o Radiopharm.

Las plagas se controlan con remedios caseros o insecticidas comerciales. Tratar los arbustos con una infusión de ajo da buenos resultados. Para preparar una solución eficaz, remoje el ajo picado en agua durante varios días. Luego, cuele el líquido y úselo para rociar las plantas y combatir pulgones, ácaros o trips.

¡Consejo!
Para controlar pequeñas infestaciones de insectos, puede rociar las plantas de pepino con una solución jabonosa. Prepare la solución mezclando 10 litros de agua tibia y 100 gramos de detergente para ropa.

Prevención de la clorosis

Para evitar que las hojas se pongan amarillas, las plantas necesitan un cuidado adecuado y aplicación oportuna de fertilizantesAntes de trasplantar las plántulas, se fertiliza el terreno con compost elaborado con restos vegetales y otros desechos orgánicos. Luego se remueve la tierra y se plantan las plántulas. A medida que el compost se descompone, libera nutrientes que son absorbidos por el sistema radicular de las plantas en desarrollo.

Para prevenir la clorosis, se toman las siguientes medidas:

  1. Las plántulas se plantan a intervalos recomendados para evitar la sobrepoblación y la sombra. Por la misma razón, los bancales no deben ubicarse en zonas sombreadas por edificios o árboles.
  2. El suelo se humedece a medida que la capa superficial se seca. El exceso de riego provoca la pudrición de las raíces y el desarrollo de enfermedades peligrosas.
  3. Las plántulas se trasplantan a su ubicación definitiva una vez que el clima se ha templado por completo. Si se esperan heladas, cubra las plantas de pepino con agrofibra o film transparente para protegerlas del frío.
  4. Evite plantar pepinos en zonas frecuentemente expuestas a vientos fríos o corrientes de aire. La exposición constante a bajas temperaturas hará que las hojas se pongan amarillas.

Es más fácil prevenir la clorosis que tratarla. La principal dificultad para tratarla radica en identificar correctamente la causa que desencadenó los cambios negativos. Por lo tanto, al cultivar hortalizas, siga las pautas establecidas para el cuidado de las plantas: elija un lugar soleado y resguardado para el huerto, riegue las plantas con regularidad y aplique fertilizante.

Clorosis de los pepinos
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