Puedes averiguar por qué los pepinos que has plantado en invernadero o al aire libre se han vuelto blandos o espinosos. En la mayoría de los casos, la culpa la tienen errores agrícolas. Las causas comunes están relacionadas con la incapacidad de mantener de forma constante un microclima adecuado para las plántulas. Los remedios caseros eficaces se seleccionan tras examinar el suelo y las plantas.
Vale la pena comprender los motivos
El pepino es una hortaliza sensible a la temperatura, la humedad y la acidez del suelo. Las fluctuaciones bruscas, tanto al alza como a la baja, retrasan la fructificación. Entre los factores negativos que pueden ablandar los pepinos se incluyen los siguientes:
- Los tomates están demasiado juntos;
- enfermedades de naturaleza bacteriana o infecciosa;
- exceso o falta de nutrientes en el suelo;
- Los arbustos de pepino están demasiado cerca unos de otros;
- falta de luz solar;
- sequía prolongada.
Se debe tener cuidado al regar las plantas de pepino. Cuanto menor sea el nivel de impurezas en el agua, mayor será el beneficio para las plántulas. Esta hortaliza no tolera bien los cambios bruscos de temperatura.
El residente de verano comete errores
Mantener un programa de riego regular determinará la velocidad de formación de frutos. No existen recomendaciones universales. El programa depende de las características de la variedad elegida, las condiciones de temperatura de la región y las propiedades físicas y químicas del suelo. Riegue de dos a tres veces por semana. Dependiendo de la variedad de pepino, el consumo de agua por metro cuadrado es de 1 a 2 litros. Primero, verifique el nivel de humedad del suelo. Si las plántulas no han absorbido toda el agua, es mejor posponer este paso.
La insuficiente ventilación o las corrientes de aire constantes son errores comunes tanto en invernaderos como en campo abierto. El aire estancado provoca el llamado efecto invernadero, que activa la flora patógena. Por otro lado, las corrientes de aire debilitan las defensas de la planta. Otro error común es no mantener la distancia mínima entre plantas. Con el fin de aumentar la cosecha futura, los horticultores plantan los pepinos demasiado juntos.
Sin suficiente espacio, las raíces se debilitan y les cuesta más absorber la humedad y los nutrientes. El resultado son frutos pequeños y blandos. Si no se mantiene una distancia adecuada entre las plantas, se produce otro problema: la pudrición de la raíz. El hacinamiento favorece el desarrollo de enfermedades en las plántulas, ya que los patógenos pueden migrar fácilmente de una planta a otra. La distancia mínima entre plantas en un invernadero es de 15 a 20 cm. Otros errores comunes en jardinería:
También te puede interesar:- Si no se mantiene un control adecuado de la temperatura (esta hortaliza prospera entre 18 °C y 22 °C), evite cualquier fluctuación de temperatura. Incluso las heladas o la sequía, aunque sean breves, ablandarán inicialmente el fruto y, con el tiempo, provocarán su marchitamiento. Si hace mucho frío, instale un calefactor en el invernadero. Las plántulas en campo abierto deben cubrirse con una película protectora.
- Desequilibrios nutricionales: no aplique fertilizante sin un análisis previo. La acidez del suelo, la variedad de pepino y la humedad son parámetros que requieren un análisis detallado. Los errores pueden retrasar la fructificación y debilitar el sistema inmunológico de la planta.
Con el tiempo Las hojas de los brotes se vuelven amarillas y se marchitan. El crecimiento excesivo del arbusto también es peligroso.
Enfermedades fúngicas de las plántulas
La fusariosis es una enfermedad fúngica que provoca cambios en la firmeza de la fruta. Es común en invernaderos, pero también afecta con frecuencia a las hortalizas cultivadas al aire libre. El hongo puede permanecer latente en el suelo durante muchos años, incluso en herramientas de jardinería sucias. Si los jardineros no tratan preventivamente las semillas y las herramientas, la infección es inevitable. La alta humedad favorece el desarrollo de la fusariosis.
También te puede interesar:El primer signo es el amarilleamiento repentino de las hojas. En los siguientes 4 a 6 días, el hongo ataca los tallos. Otra enfermedad fúngica que provoca el ablandamiento de la fruta es el oídio. El patógeno ralentiza la fotosíntesis en la planta. El cuadro clínico incluye la aparición de manchas blancas visibles en las hojas. Las medidas preventivas pueden ayudar a prevenir las enfermedades fúngicas.
- No se puede plantar la misma variedad de pepinos en un mismo bancal más de 3 veces seguidas;
- La capa superior del suelo se cambia anualmente;
- Las plántulas afectadas se retiran inmediatamente y se eliminan mediante el fuego.
Si un hongo patógeno infecta un cultivo en invernadero o al aire libre, prepare una solución terapéutica. Añada 1 cucharadita de sulfato de cobre y 3 cucharadas de ceniza y tiza a 1 litro de agua limpia y tibia. Mezcle hasta que quede homogéneo. Riegue las raíces de la planta con esta solución. El tratamiento dura 14 días. Una vez que hayan desaparecido los síntomas, espolvoree todas las plántulas con cal seca.
Enfermedades infecciosas y bacterianas de las plántulas
La pudrición es una enfermedad común que altera las características físicas de la fruta. Según el nivel de humedad, la inmunidad de las plántulas y las prácticas agrícolas empleadas, puede presentarse de diversas formas. Los tallos jóvenes se ven afectados por el moho gris, mientras que la masa verde y el sistema radicular se ven afectados por el moho blanco. La mancha marrón es una preocupación más grave. El patógeno ataca la fruta en cualquier etapa de su crecimiento.
En regiones con clima inestable, se opta por variedades híbridas. Si aparecen signos de enfermedad, se recomienda remover y cavar la tierra con regularidad. La inspección periódica, cada 2 o 3 días, reduce la probabilidad de que reaparezcan las plagas. Cuanto antes detecte el jardinero los primeros síntomas, más fácil será combatirlos. Es fundamental prestar especial atención a las herramientas de jardinería y a las técnicas empleadas.
Prevención y más
La esterilidad es fundamental. Tras cada tratamiento, el equipo se desinfecta con sulfato de cobre. Las paredes del invernadero se tratan con una solución similar ante los primeros síntomas de enfermedad. Se utiliza un tercio de la solución por metro cuadrado de paredes. Las plantas afectadas se eliminan inmediatamente. Está prohibido almacenar restos de cosechas anteriores y otros desechos cerca de los bancales. El incumplimiento de las normas básicas de higiene propiciará la rápida proliferación de patógenos en la zona.
También te puede interesar:En un invernadero grande, se instalan ventanas y nebulizadores. Este sistema permite controlar los niveles de humedad y garantiza un flujo uniforme de aire fresco. Se requiere precaución al usar productos químicos para combatir enfermedades bacterianas e infecciosas. La dosis se indica en el envase. Es preferible usar una cantidad menor a una mayor. No existen productos químicos completamente seguros. Con el tiempo, las toxinas se acumulan en las plántulas.
Los pepinos se ablandan debido a factores internos y externos. Los errores de cultivo debilitan la inmunidad de la planta y retrasan la fructificación. El frío o el calor pueden causar deficiencias nutricionales, lo que también puede afectar negativamente las cosechas futuras. Para salvar la cosecha, primero inspeccione las plantas. Esto ayudará a determinar por qué los pepinos sembrados en invernadero o al aire libre están blandos.

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