Mermelada casera de jengibre y limón: un dulzor agradable con un toque ácido.
La mermelada casera es mucho más sabrosa e interesante que la comprada, incluso si se hace con manzanas o mermelada de naranja. ¡Imagínate lo deliciosa que estaría la mermelada hecha con jengibre y limón! Ligeramente ácida, con un maravilloso aroma especiado y un agradable toque cítrico a limón.
Esta receta paso a paso con fotos utiliza un mínimo de ingredientes, todos naturales: raíz de jengibre fresca, limón o lima, azúcar (la morena es la mejor, ya que le dará a la mermelada no solo dulzura sino también un hermoso color dorado) y agar-agar como espesante.
La preparación es tan sencilla que, aunque sea la primera vez que prepares dulces caseros, no te preocupes por el resultado: ¡lo conseguirás!
Ingredientes:
- agua – 500 ml + 100 ml;
- agar-agar – 1 cucharadita con una pequeña lámina;
- raíz de jengibre – 0,5 cucharadas, picada;
- azúcar moreno – 200 – 250 g (al gusto);
- limón – 1 limón pequeño o 0,5 limón y 2 limas.
Cómo hacer mermelada casera
Pela la raíz de jengibre. Pela el limón y corta la pulpa en gajos. Vierte agua hirviendo sobre las limas y córtalas en trozos pequeños, con cáscara y todo.
Vierta medio litro de agua en una cacerola. Añada el azúcar moreno y coloque la cacerola a fuego alto. Remueva durante unos minutos hasta que el azúcar se disuelva.
Añade el jengibre picado (pica finamente o ralla la raíz), las limas y el limón. Cocina durante 10-12 minutos, removiendo.
Colamos el caldo aromático a través de un tamiz; solo necesitamos el líquido, desechamos el resto.
En un recipiente aparte, remoja el agar-agar. Vierte 100 ml de agua caliente sobre el polvo, disuélvelo y déjalo reposar durante unos cinco minutos. La solución tendrá la consistencia de un jarabe muy espeso.
Vierta el agar-agar en el jarabe de jengibre y limón y remueva. Cocine a fuego medio-bajo durante dos o tres minutos desde que empiece a hervir.
Retira del fuego y deja enfriar ligeramente. Luego, vierte el contenido de la sartén en un molde (puedes forrarlo con film transparente) y deja que cuaje a temperatura ambiente.
Retira la mermelada del molde y córtala en trozos o formas con cortadores de galletas. La mermelada está prácticamente lista para comer, pero si prefieres una consistencia más firme, se recomienda dejarla secar sobre una rejilla durante 24 horas después de cortarla.
Reboza los cubos de mermelada en azúcar blanca o morena. Si es necesario, pásalos a un plato o a un recipiente hermético. ¡Que aproveche!

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