La dieffenbachia es muy popular entre los jardineros. Esta planta pertenece a su propio género, dentro de la familia Araceae. Existen más de 60 especies de esta flor en estado silvestre, muchas de las cuales se cultivan en interiores.
La dieffenbachia se distingue por su tallo grueso y robusto, que puede alcanzar varios metros de altura. En él se ubican hojas grandes y ovaladas. Si bien la planta puede florecer, su valor ornamental reside principalmente en sus hojas.
Las hojas suelen ser multicolores (verdes, blancas, amarillas), aunque también existen especies con hojas completamente verdes. La mayoría presenta manchas sobre un fondo verde, pero algunas tienen rayas, bordes y una nervadura central prominente.
Con el tiempo, las hojas inferiores se caen, dejando al descubierto el tronco. Esto le resta valor estético a la dieffenbachia, por lo que es necesario cortar la inflorescencia y volver a plantarla. La mayoría de los ejemplares de esta especie tienen un único punto apical. Sin embargo, los cultivadores han logrado producir híbridos con puntos laterales latentes, lo que permite que la planta se desarrolle de forma más densa.
La dificultad más común que encuentran los jardineros al cultivar dieffenbachia es el amarilleamiento de las hojas. La principal causa de este amarilleamiento es un cuidado inadecuado de la planta.
Errores en el cuidado como principales causas del amarilleamiento de las hojas en la dieffenbachia
La dieffenbachia no es exigente, pero tampoco es fácil de mantener. La planta reacciona inmediatamente a condiciones de cultivo inadecuadas, cambiando el estado de sus hojas. El amarilleamiento de las hojas suele estar relacionado con un cuidado deficiente. Esto puede incluir iluminación, temperatura, humedad y riego inadecuados, así como el uso de fertilizante, tierra o sustrato incorrectos.
Iluminación
Las dieffenbachias son sensibles a la luz solar directa. Esto provoca manchas amarillo-marrones —quemaduras— en las hojas, que finalmente causan su muerte. El amarilleamiento y la caída de las hojas también ocurren con luz insuficiente. La planta debe mantenerse en semisombra durante el verano y en el alféizar de una ventana durante el invierno. Esta es la única manera de que reciba la cantidad de luz necesaria.

Durante los meses más cálidos, cuando el sol está especialmente fuerte, cubra la planta con una cortina o colóquela cerca de una ventana. Lo mejor es colocar la maceta en la pared este, oeste o norte de la habitación. Esta ubicación protegerá la planta de los rayos dañinos del sol.
Durante los meses más fríos, suele haber cielo nublado. Para que la planta reciba la luz necesaria, se coloca en el alféizar de una ventana. En este caso, lo mejor es colocar la maceta en la parte sur de la casa. Si esto no es posible, se puede proporcionar iluminación suplementaria a las dieffenbachias con lámparas fluorescentes.
Temperatura y humedad
Esta planta necesita mucho calor. Las bajas temperaturas pueden provocar que las hojas se pongan amarillas y finalmente se caigan. Durante los meses más cálidos, manténgala a una temperatura de 20-30 °C. De septiembre a marzo, la dieffenbachia entra en un período de reposo vegetativo. Durante este tiempo, la temperatura se reduce gradualmente hasta un máximo de 15 °C.
Esta planta requiere mucha humedad. La humedad óptima es del 65%. Si la humedad es insuficiente, las hojas de la dieffenbachia comienzan a amarillear. Este amarilleamiento empieza por las puntas. Las hojas inferiores cambian de color primero, seguidas por las superiores. Finalmente, se caen, dejando al descubierto el tronco.
Además de la pulverización obligatoria, los expertos recomiendan usar métodos adicionales para aumentar la humedad, sobre todo en invierno. La maceta de la dieffenbachia se puede colocar sobre una bandeja con guijarros húmedos. También se puede colocar un humidificador cerca de la planta.
Riego
La dieffenbachia, como la mayoría de las plantas de interior, es sensible al exceso de riego. El riego excesivo puede provocar la pudrición, lo que puede hacer que la planta no solo se ponga amarilla, sino que también muera.
Durante la temporada de crecimiento, la planta debe regarse según sea necesario. Los expertos recomiendan no seguir un horario fijo, sino humedecer la tierra cuando se seque. En invierno, se debe reducir ligeramente el riego. Durante esta época, la dieffenbachia está en reposo vegetativo, por lo que no requiere muchos nutrientes. El agua fría puede provocar una reacción negativa. Para regarla, caliente el agua a temperatura ambiente.
Fertilizantes
El amarilleamiento de las hojas puede deberse a una fertilización inadecuada. La dieffenbachia es muy sensible a la composición del suelo. Tanto la deficiencia como el exceso de minerales en el suelo provocan amarilleamiento y caída de las hojas.
Encontrar el equilibrio adecuado es fácil si sigues las recomendaciones de los expertos. La dieffenbachia solo debe fertilizarse durante su período de crecimiento activo, de marzo a septiembre. El fertilizante debe aplicarse cada tres semanas, reduciendo a la mitad la dosis recomendada. Para la dieffenbachia, utiliza fertilizantes minerales específicos para plantas ornamentales de follaje. Es fundamental que el fertilizante no contenga cal.
Cebado
El amarilleamiento de las hojas suele deberse a una tierra inadecuada. En primer lugar, es importante recordar que esta planta no tolera en absoluto los suelos alcalinos ni calcáreos. Si se trasplanta de un suelo así, debe plantarse inmediatamente en una tierra más apropiada; de lo contrario, en lugar de una flor exuberante, solo tendrá un tallo.
Al trasplantar, es fundamental ablandar la tierra a temperatura ambiente. El trasplante se realiza por trasplante para evitar dañar las frágiles raíces de la planta. La dieffenbachia también reacciona a los daños en su sistema radicular cambiando el aspecto de sus hojas.
La olla no es lo suficientemente grande.
El amarilleamiento de las hojas inferiores y el crecimiento atrofiado indican que la maceta es demasiado pequeña. La dieffenbachia tiene un sistema radicular muy desarrollado y crece rápidamente durante sus primeros cinco años. Por lo tanto, las plantas jóvenes necesitan ser trasplantadas anualmente, mientras que las plantas maduras necesitan ser trasplantadas cada dos o tres años.

Con cada trasplante, la maceta se hace progresivamente más grande. Una buena regla general es añadir un par de centímetros al diámetro de la maceta anterior. La forma de la maceta no es especialmente importante. Si la maceta es ancha, las raíces crecerán hacia afuera; si es profunda, crecerán hacia abajo.
Se han dado casos en los que las dieffenbachias se quedan pequeñas en sus macetas incluso con trasplantes regulares. En tales situaciones, conviene trasplantar la planta a una maceta más grande sin previo aviso.
Enfermedades y plagas de la dieffenbachia que causan el amarilleamiento de las hojas
El amarilleamiento también puede deberse a causas más graves, como plagas o enfermedades.
Plagas
La dieffenbachia puede ser atacada por pulgones, cochinillas y pulgones harinosos. Sin embargo, la plaga más dañina son los ácaros. Tras una infestación, aparecen pequeñas manchas marrones en las hojas. Con el tiempo, estas manchas crecen y la hoja se torna amarilla, se deforma y muere. Se observa una fina telaraña en el envés de la hoja y en el pecíolo. Si se observa con atención, se pueden ver puntos marrones en movimiento: los ácaros.

Algunos jardineros recomiendan tratar los ácaros sumergiendo las partes aéreas de la planta en agua caliente (unos 40 °C). Otros recomiendan tratar la planta con una solución concentrada de jabón para ropa. Sin embargo, la forma más eficaz de eliminar estos parásitos es con un insecticida.
Enfermedades fúngicas
Las enfermedades fúngicas más comunes que causan amarilleamiento y marchitamiento de las hojas son la antracnosis, la pudrición de la raíz y la mancha foliar. Estas enfermedades pueden identificarse en sus primeras etapas por los siguientes síntomas:
- Antracnosis. Manchas de color marrón oscuro con un borde amarillento en el margen de la hoja.
- Pudrición de la raíz. Manchas oscuras en el cuello de la raíz (la parte del tallo de la planta cerca de la base) y una capa gris clara en las raíces.
- Manchas. Manchas marrones que se expanden rápidamente con un borde naranja.

Todas las enfermedades mencionadas pueden tratarse eficazmente con fungicidas. El número de tratamientos depende de la gravedad de la infestación. Las partes de la planta dañadas por el hongo deben destruirse.
Viral
Entre las enfermedades virales se incluyen la enfermedad del bronce y la enfermedad del mosaico. Estas enfermedades se pueden identificar por los siguientes síntomas:
- Mancha bronceada. Manchas amarillas en las hojas con forma de círculo o anillo. Estas hojas se marchitan pero permanecen unidas al tallo.
- Mosaico. Numerosas manchas amarillas y verdes aparecen en las hojas. El crecimiento y desarrollo de la planta se detiene repentinamente.

Las enfermedades virales son muy peligrosas para las plantas y se consideran incurables. Una planta puede contraer el virus de una planta vecina o de insectos dañinos. Las plantas con las enfermedades mencionadas deben destruirse, y la maceta y el lugar donde se cultivan deben desinfectarse.
Bacteriano
La bacteriosis es una de las enfermedades vegetales más peligrosas. Aunque es incurable, se propaga rápidamente e infecta los cultivos vecinos. El primer síntoma es la aparición de manchas amarillentas, de aspecto acuoso y bordes bien definidos. A medida que la enfermedad avanza, estas manchas se oscurecen y se tornan marrones.
Las enfermedades bacterianas provocan la muerte de la planta. Para prevenir la propagación de bacterias, se recomienda quemar las plantas afectadas. La maceta y el área donde se almacenaban deben desinfectarse.
Preguntas frecuentes
El amarilleamiento es uno de los problemas más comunes en el cultivo de dieffenbachias. Puede deberse a errores en el cuidado o a enfermedades y plagas. Es importante revisar los cuidados básicos de la planta y diagnosticarla para detectar enfermedades comunes.






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