Métodos para preparar hojas de grosella para té aromático

Grosella

Pocas plantas pueden competir con las grosellas en cuanto a contenido nutricional. Además, cuando hablamos de beneficios, nos referimos no solo a las bayas, sino también a las hojas. Contienen vitaminas, ácidos orgánicos, aceites esenciales, micro y macroelementos, y antioxidantes. Los productos elaborados con ellas pueden reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmunitario y mejorar la salud del sistema musculoesquelético.

Existen varias maneras de conservar las hojas de grosella para preparar té de invierno. Anímate a experimentar, prueba diferentes métodos y encuentra el que mejor se adapte a ti.

El secado

El método clásico consiste en marchitar y luego secar las materias primas de forma natural. Para asegurar un secado adecuado, las hojas gruesas deben extenderse en una capa fina sobre una superficie plana y seca, cubierta con un paño limpio de fibras naturales.

hojas de grosella secándose

Si las hojas están sucias o polvorientas, conviene lavarlas antes de secarlas. Deben protegerse de la luz solar directa, pero con acceso a aire fresco. Un ático o una glorieta son ideales para ello. Para asegurar que se sequen rápidamente por todos lados, remuévalas periódicamente. El secado natural no tarda más de 5 días.

¡Nota!
Las hojas contienen la mayor cantidad de nutrientes durante la floración, por lo que deben cosecharse durante este período. Se recomienda recolectarlas con buen tiempo, por la mañana (entre las 10 y las 11), cuando el rocío se haya evaporado pero aún no haya salido el sol.

Si la humedad es alta y el clima no permite el secado natural, puede usar un horno. Seque las hojas a 100 °C durante 15 minutos y luego a 60 °C hasta que estén completamente secas. También puede usar un deshidratador eléctrico. Durante el proceso de secado, tenga cuidado de que las hojas no se sequen ni se pongan marrones.

Fermentación

La fermentación es una forma especial de procesamiento de materias primas, durante la cual las hojas se oxidan y posteriormente se fermentan y secan.

El proceso de fermentación requiere más trabajo que el secado tradicional. Sin embargo, los expertos aún recomiendan este método. La bebida resultante es muy aromática. Su sabor es similar al del té negro común, pero, a diferencia de este, es mucho más saludable y económica.

El procedimiento debe realizarse en el siguiente orden:

  1. Coloca las hojas recolectadas a la sombra, extendiéndolas en una capa uniforme. Deja que se marchiten durante 12-24 horas. Si la hoja aún no está quebradiza, pero se dobla y se vuelve más elástica, está lista para el siguiente paso.
  2. Extraiga la mayor cantidad de jugo posible de las hojas de té marchitas. Este proceso debe realizarse con especial cuidado, ya que determinará el sabor de la infusión final. Esto puede hacerse de varias maneras. Para obtener té de hojas pequeñas, apile las hojas, enróllelas y córtelas en tiras finas. Para obtener té de hojas grandes, triture las hojas en un recipiente como si fuera repollo rallado hasta que suelten el jugo. Para obtener gránulos, pique finamente las hojas de té.
  3. Deja que la fermentación continúe. Coloca los ingredientes en un recipiente y cúbrelos con un paño húmedo. El proceso de fermentación debería durar unas 6 horas. Es importante observar el aroma. Debe tener un agradable aroma a frutos rojos. Un olor agrio indica que los ingredientes han fermentado demasiado y no deben utilizarse. La temperatura óptima para la fermentación es de 26 °C.fermentacija listjev
  4. Secado. Seque las hojas de té en un horno con la puerta entreabierta a una temperatura de aproximadamente 100 °C. Continúe este proceso hasta que estén completamente secas. Las hojas de té estarán listas cuando se rompan al doblarlas. Es importante no secarlas demasiado, ya que el té perderá su rico sabor y aroma.
¡Atención!
El té de grosella está contraindicado en casos de intolerancia individual, lesiones ulcerativas de los órganos digestivos, gastritis y aumento de la coagulación sanguínea.

Guarda las hojas de té preparadas en un recipiente hermético o en una bolsita de tela natural en un lugar fresco y oscuro. Si se conservan correctamente, el té tiene una vida útil de un año. Los expertos recomiendan no guardarlo cerca del café ni de las especias, ya que puede absorber su aroma. Ten en cuenta que las hojas de grosella, así como las de frambuesa, pera, cereza y fresa, son aptas para la fermentación. Se pueden usar individualmente o combinadas.

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