El cuidado de los plantones de tomate tiene sus particularidades: sin mantener el microclima adecuado, es inútil esperar plantones sanos y fuertes. Los plantones de tomate pueden amarillear y empezar a secarse por muchas razones, que no siempre son fáciles de identificar y solucionar. Pero si se detectan a tiempo los primeros síntomas en las plantas jóvenes, se puede salvar la cosecha futura.
Problemas comunes
Los tomates no requieren prácticas agrícolas especialmente estrictas y no presentan dificultades particulares durante la preparación de las plántulas. En comparación con otros cultivos de huerta, las semillas de tomate tienen una mayor tasa de germinación, y las plántulas son bastante resistentes y toleran sin problemas la recolección y el trasplante al aire libre.
Sin embargo, el desarrollo de las plántulas no siempre transcurre sin problemas. A veces, debido a la inexperiencia de los jardineros, las plántulas de tomate pueden sufrir sequedad en las puntas de las hojas o incluso perderlas por completo. Un aspecto mustio de la planta es la primera señal de errores en su cuidado que aún pueden corregirse. Las razones más comunes por las que las plántulas de tomate se ponen amarillas y se secan son:
- humedad insuficiente de la mezcla de suelo;
- Humedad reducida en el aire de la habitación con las plántulas;
- ataque de plagas o enfermedades fúngicas;
- falta de nutrientes en el suelo;
- trasplante insuficientemente cuidadoso a una ubicación permanente;
- acidificación de la mezcla de suelo;
- bronceado.
Si el problema está en la mezcla del suelo
El exceso de turba en una mezcla de tierra preparada no siempre favorece el desarrollo de las plántulas. A veces, un alto contenido de turba en el sustrato puede provocar que las hojas cambien de color, pasando del verde a un amarillo pálido. Además del exceso de turba, la falta de arena y perlita también puede causar el amarilleamiento de las plántulas de tomate. Esto hace que la tierra en el semillero se compacte formando una bola pesada y densa con mínima permeabilidad al aire, lo que impide un correcto desarrollo radicular.
La salinidad del suelo también puede provocar a zonas amarillas y blanquecinas en las hojas Plántulas. Los niveles excesivos de sal en la mezcla de tierra se pueden detectar por la aparición de vetas claras en la superficie del sustrato en macetas con plantas jóvenes. La salinidad se produce al regar con agua del grifo demasiado dura y turbia, así como al fertilizar en exceso y con demasiada frecuencia. Para reducir la salinidad, retire los 3 cm superiores de tierra y riegue con agua blanda. Para solucionar el problema con la mezcla de tierra, trasplante los tomates a tierra nueva. El sustrato debe constar de los siguientes componentes:
- arena fina de río, prelavada – 1 acción;
- ceniza de madera – ½ parte;
- perlita – 1 porción;
- tierra para césped – 2 partes;
- Sustrato de coco – 1 porción;
- turba o tierra de hojas – 1 parte.
Este sustrato de reemplazo mejorará el estado de las plántulas de tomate que se hayan amarilleado y comenzado a secarse. Sin embargo, estas medidas solo pueden salvar las plantas jóvenes si se toman a tiempo. Si las hojas de algunos tomates ya se han secado, no se podrán salvar. Y las plántulas restantes no podrán desarrollarse lo suficiente para producir una cosecha normal.
Plan de riego incorrecto
Las plántulas de tomate requieren un riego específico: el sustrato en el semillero debe humedecerse abundantemente, pero con moderación, utilizando únicamente agua blanda y reposada a temperatura ambiente. Riegue las plántulas exclusivamente por la mañana o por la tarde, aplicando el agua directamente en las raíces para evitar mojar las hojas. Las plántulas de tomate toleran tanto el exceso de riego como la sequía. El agua estancada en el semillero impide que las raíces reciban suficiente oxígeno.
Fertilizante superficial
Los nutrientes del suelo deben estar presentes en concentraciones óptimas. Cuando hay una deficiencia o un exceso de ciertos micronutrientes, las plántulas de tomate pueden ponerse amarillas y empezar a secarse. Para determinar con precisión qué les ocurre a las plantas jóvenes, es necesario prestar atención a una lista específica de señales que indican una deficiencia de elementos específicos. Las principales señales son:
- Potasio: la deficiencia de este elemento se manifiesta con el amarilleamiento de las puntas de las hojas, en contraste con las nervaduras verdes. Para solucionar este problema necesita alimentación adicional humato de potasio o sulfato de potasio.
- Falta de calcio: el follaje se deforma y se riza. Las hojas superiores se tornan amarillas, mientras que las inferiores permanecen verdes. Para solucionar este problema, aplique nitrato de calcio.
- Por falta de nitrógeno, tanto las puntas como las nervaduras de las hojas se tornan amarillas. Las hojas inferiores son las que se amarillean, mientras que las superiores son pequeñas. Para recuperar las plántulas de tomate, es necesario abonarlas con nitrato de amonio, urea, gallinaza o estiércol de vaca bien descompuesto.
- Zinc: las hojas inferiores están de color amarillo pálido y descoloridas. Rocíe las plántulas con sulfato de zinc.
- Magnesio: cuando hay deficiencia de magnesio, los bordes y márgenes de las hojas se tornan amarillos, mientras que las nervaduras adquieren un verde intenso. Este problema se puede solucionar tratando las plántulas de tomate con sulfato de magnesio.
- Hierro: las hojas nuevas crecen pequeñas. La superficie de la hoja se torna amarillenta con nervaduras verdes prominentes. La deficiencia se corrige mediante pulverización con sulfato de cobre.
- Manganeso: las hojas se ponen amarillas, se secan y se caen. Para solucionarlo, es necesario un tratamiento con sulfato de zinc.
- Fósforo: la deficiencia de este micronutriente se manifiesta por la parte superior amarilla de la plántula, en contraste con la parte inferior, que presenta un tono púrpura intenso. Fertilizar con extracto de superfosfato.
Enfermedades del tomate
El amarilleamiento del follaje en las plántulas de tomate puede deberse a enfermedades bacterianas y fúngicas. Estas afecciones se identifican por sus síntomas característicos y se prescribe un tratamiento. Si las plántulas no se tratan a tiempo, podría perder todas las plantas. Las causas más comunes del amarilleamiento del follaje incluyen:
- fusarium;
- esquirol;
- putrefacción.
Para detener la propagación de estas enfermedades, inspeccione las plantas para determinar el alcance de los daños. Las que no se puedan salvar se desechan sin contemplaciones. Los tomates restantes se lavan con una solución diluida de permanganato de potasio y se plantan en tierra nueva. Tras infecciones por hongos y bacterias, el contenedor y la tierra se tratan con calor a alta temperatura.
Medidas preventivas
La mejor manera de evitar problemas en las plantas es prevenirlos. Al comprar semillas, uno de los factores más importantes es comprobar las fechas de caducidad y elegir variedades probadas. Para prevenir problemas anormales en el follaje de los plantones de tomate, siga los cuidados adecuados y tome medidas preventivas:
- En el primer período plántulas en crecimiento Se debe proporcionar iluminación durante 16 horas. Para ello, se utilizan lámparas fitoeléctricas que se encienden después de la puesta del sol.
- La temperatura en la habitación donde se encuentra el recipiente de tomates se mantiene entre 22 y 25 °C. Cuando aparezcan las primeras plántulas, se debe bajar a 17 °C durante 7 a 14 días.
- Es mejor regar los primeros brotes con un pulverizador para evitar que la tierra se lave. Cuando las plantas empiecen a echar sus primeras hojas, cambia el riego por goteo por riego por bandeja.
- Para proteger las plantas de las enfermedades, es importante calentar la tierra al sembrar las semillas y tratar las propias semillas con una solución rosada de manganeso.
Las plagas que también provocan el amarilleamiento de las hojas de las plántulas son fáciles de detectar en las plantas jóvenes. Lo mejor es eliminarlas de los tomates cuanto antes. Para ello, añada vermiculita o perlita a la tierra. Una vez que las plantas se hayan trasplantado a un suelo con un óptimo nivel de nutrientes, comience a fertilizar no antes de 7 días después, según el aspecto de las plántulas. Los tomates sanos tienen tallos gruesos, incluso cuando son pequeños, y sus hojas son de un verde intenso.

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