Los tomates cultivados al aire libre no sobreviven sin riego regular. La falta de humedad que conlleva el riego los perjudica. Los procesos metabólicos y fisiológicos de la planta se ralentizan o incluso se detienen por completo.
La falta de agua suficiente provoca la caída de los ovarios del tomate, mientras que el encharcamiento excesivo provoca enfermedades fúngicas.
¿Por qué es necesario el riego?
Los tomates están compuestos en un 80% de agua, el fruto en un 94%, y el 20% restante, del cual el 6% corresponde a materia seca, constituye el cuerpo de la planta: raíces, tallos y hojas. El agua es esencial para los procesos metabólicos que ocurren en las plántulas.
- La transpiración es el proceso de movimiento del agua dentro de la planta, desde las raíces a todos sus órganos, y su evaporación desde las partes externas, principalmente las hojas. Al moverse con el agua, los nutrientes se distribuyen libremente a todas las células de la planta. Este proceso también es responsable de la termorregulación, protegiendo a las plantas de tomate del sobrecalentamiento y de la degradación de proteínas causada por el calor.
- Las reacciones químicas transforman los nutrientes y microelementos en energía y enzimas necesarias para el crecimiento y desarrollo del tomate. Estos procesos solo pueden ocurrir en soluciones acuosas.
- La fotosíntesis es el proceso mediante el cual la energía solar se convierte en la energía de los enlaces químicos dentro de las células orgánicas. En pocas palabras, las reacciones de la fotosíntesis liberan oxígeno y moléculas de glucosa del agua, esenciales para la vida de las plantas.

Sin suficiente humedad, las tomateras, incluso las más sanas y vigorosas, se atrofian y se marchitan. Las plantas debilitadas consumen su energía restante únicamente en mantener sus raíces, mientras que los tallos, las hojas y los brotes se secan y se caen. El riego restaura esta energía perdida y revitaliza las tomateras.
Los tomates absorben agua del suelo tras el riego o durante la lluvia. Los procesos metabólicos consumen entre el 90 y el 97 % de esta humedad. Reponer esta pérdida es fundamental, por lo que un riego adecuado es esencial.
Hora de riego
Los tomates necesitan riego durante toda la temporada de crecimiento. Desde la siembra hasta la maduración completa de los frutos, las plantas requieren agua. La única excepción son los periodos de lluvias intensas y prolongadas.
El momento óptimo para regar los tomates es entre una y dos horas antes del atardecer. La superficie de la tierra debe estar ligeramente seca al caer la noche, para que las hojas y los tallos no se enfríen demasiado con el vapor frío. También es posible regar temprano por la mañana, cuando no hace demasiado calor. Si el sol está en su punto más alto, la superficie húmeda de la tierra se convertirá rápidamente en una costra densa, dura e impermeable al aire.
Riego durante el crecimiento y la fructificación
La temporada de cultivo del tomate se divide en varias etapas:
- Desarrollo y crecimiento de plántulas.
- Adaptación a una nueva ubicación después de la plantación en campo abierto o en invernadero.
- Crecimiento y desarrollo previos a la floración.
- Floración.
- Formación de ovarios del fruto.
- Fructificación.

Los tomates requieren riego en cada etapa de crecimiento, pero la cantidad y la frecuencia del agua varían en cada etapa:
- Después de plantar los plantones de tomate en tierra abierta y regarlos por primera vez, se debe dejar un descanso significativo de 10 a 14 días para permitir que los tomates se acostumbren a las nuevas condiciones sin alterar su curso natural;
- El riego debe reanudarse cuando se note que la planta ha echado raíces y ha comenzado a crecer; en este momento y hasta la floración, los tomates se riegan con frecuencia (véase la sección “Régimen de riego” más adelante);
- Con el inicio de la floración, el riego se realiza con menos frecuencia, pero se incrementa la cantidad de agua;
- Durante el cuajado del fruto, el volumen de agua se incrementa aún más con cada riego; la frecuencia es la misma que durante la floración;
- Cuando los tomates comienzan a engordar y a ponerse ligeramente marrones, se reduce el número de riegos, se reduce la cantidad de agua y este régimen se mantiene durante todo el período de fructificación.
Regular la frecuencia y el volumen de riego es esencial para mantener el equilibrio hídrico de la planta. Durante el período de crecimiento activo, los tomates absorben mucha más agua para desarrollar el follaje y formar los tallos. Un riego moderado durante la fructificación es necesario para evitar que los tomates se agrieten y para conservar una mayor cantidad de nutrientes.
El sabor de los tomates mejora con un mayor contenido de azúcar; cuanto mayor sea el contenido de azúcar, más dulce será el fruto. Los tomates cherry, por ejemplo, son ricos en azúcares, lo que los hace muy dulces. Reducir el riego durante la maduración favorece la acumulación no solo de azúcar, sino también de otras sustancias beneficiosas en el fruto.
Reglas de riego
Al regar tomates en campo abierto, es necesario seguir ciertas reglas:
- Las plántulas de tomate no toleran bien el riego superficial; el agua se evapora rápidamente de las hojas y no llega a la principal fuente de humedad: las raíces. Por lo tanto, es mejor regar las plantas directamente en la base.
- Después de cada riego, se debe aflojar ligeramente la tierra y esparcir sobre la superficie una capa fina de mantillo: turba o compost seco.
- Antes de regar los tomates, se debe dejar reposar el agua del grifo durante al menos 24 horas para que se evaporen las impurezas dañinas.
- Al regar, tenga en cuenta las necesidades específicas de cada variedad de tomate. Las tomateras más altas requieren más agua que las más bajas. Las variedades de maduración temprana necesitan riegos más frecuentes, ya que crecen más rápido y, por lo tanto, requieren más agua.

Las reglas siempre implican excepciones, por lo que los jardineros, al cultivar tomates en sus parcelas, se basan en las condiciones reales: el clima, la composición y fertilidad del suelo, y la presencia o ausencia de fuentes de agua. Las distintas condiciones obligan a los jardineros a adaptar algunas reglas básicas.
Las masas de agua naturales de donde los jardineros obtienen agua para sus tomates (ríos, estanques y lagos) contienen sustancias nocivas para las plantas, como esporas de hongos, células virales y microorganismos dañinos. Una regla adicional al usar dicha agua es la purificación. La purificación se puede realizar de diversas maneras:
- tratamiento químico con preparados que contienen cloro;
- Uso de remedios caseros para la purificación del agua: yodo, permanganato de potasio, carbonato de sodio, ceniza;
- Uso de sistemas de limpieza modernos.
El agua de lluvia es muy útil para regar las plantas; las tomateras se recuperan después de la lluvia, reponen energías y están listas para seguir creciendo. Recoger agua de lluvia para regar los tomates es otra práctica recomendable que se debe seguir siempre que llueva.
calidad del agua
La temperatura del agua para regar los tomates debe estar entre 23 y 27 °C. Esto se puede lograr colocando el depósito en un lugar soleado o en un invernadero. No se recomienda regar los tomates con agua fría del grifo por las siguientes razones:
- Un descenso brusco de la temperatura provocará que los ovarios de los frutos se desprendan y que se detenga su formación;
- El agua del grifo contiene compuestos químicos perjudiciales para las plantas: cloro, moléculas de metales pesados.
Puedes acelerar el calentamiento del agua para las tomateras usando barriles pintados de oscuro como depósitos. Esta pintura absorbe bien la luz solar y el agua se calienta rápidamente. El aire fresco de la noche enfriará el agua, pero para cuando vayas a regar, estará lo suficientemente caliente.
Tasas de consumo
La cantidad de agua necesaria para el riego de los tomates varía según la etapa de cultivo. Los jardineros con experiencia en el cultivo de tomates determinan la cantidad óptima en función de la variedad, la técnica de cultivo y las condiciones climáticas. En la tabla de la siguiente sección se incluyen algunos datos promedio.
Modo de riego
Cultivar tomates al aire libre es más complicado que en invernadero. Muchos factores climáticos influyen en su crecimiento, como la lluvia, el frío, el viento y el calor. Todos estos factores deben tenerse en cuenta al regar las tomateras.
| temporada de cultivo | Duración del período | Calendario de riego | Tasa de consumo de agua por arbusto en cada riego |
| Crecimiento activo | Aproximadamente 2,5 meses desde la siembra de las plántulas en la tierra hasta la floración | Cada 2-3 días | 1-2 litros |
| Floración | El proceso no ocurre simultáneamente (2-3 semanas antes de la formación de los primeros ovarios del fruto). | Una vez a la semana | 5 litros (para variedades altas, de 8 a 10 litros) |
| Formación de ovarios | De 2 a 4 semanas (desde el momento de la formación hasta el inicio de la maduración) | Una vez a la semana | Hasta 10 litros |
| Fructificación | Hasta 1-1,5 meses | Una vez cada 10 días (tomates altos - cada 4 días) | 5 litros, y para arbustos altos - 10 litros (el riego se interrumpe 2-3 semanas antes de la cosecha). |
Nuestras recomendaciones no son una solución universal, especialmente para situaciones imprevistas. Los jardineros experimentados, tras seguir nuestros consejos, las aplican teniendo en cuenta los cambios climáticos, ajustando la cantidad de riego y el consumo de agua según las circunstancias específicas.
En los días calurosos, cuando el sol seca la tierra rápida e implacablemente, es importante retener la humedad el mayor tiempo posible. El acolchado puede ser de gran ayuda. Algunos acolchados adecuados para estos días son el serrín, la paja y el compost seco, pero nunca la turba. Su color negro absorbe la luz solar y calienta aún más la superficie del suelo alrededor de las raíces de los tomates.
Riego por goteo
La introducción de tecnologías modernas en la producción agrícola ha reducido significativamente los costos laborales y el consumo de recursos. Una de estas innovaciones es el uso de sistemas de riego por goteo. Los propietarios de tierras utilizan con éxito este sistema para regar cultivos de frutas y hortalizas, macizos de flores y césped.
Los sistemas de riego por goteo automatizados instalados en huertos y invernaderos ahorran tiempo y agua, y reducen la mano de obra. Los jardineros experimentados instalan sus propios sistemas caseros en sus bancales. Si bien estos sistemas distan mucho de ser perfectos, cumplen bien su función.
El riego por goteo para tomates es un método de riego que aplica el agua únicamente a las raíces y humedece el suelo en la base del tallo principal. Este método permite ajustar la cantidad e intensidad del riego, satisfaciendo plenamente las necesidades agronómicas del tomate.
El sistema también puede utilizarse para fertilizar tomates añadiendo el fertilizante necesario a los depósitos. Este fertilizante se suministra directamente a las raíces del tomate y no se desperdicia por la evaporación de la humedad de las hojas y la superficie del suelo.
Conclusión
La cantidad y la calidad del riego al cultivar tomates al aire libre son aspectos importantes que no deben pasarse por alto. Las plantas, al igual que las personas, no pueden sobrevivir ni prosperar sin agua. El rendimiento y el sabor de los frutos dependen en gran medida de cuánta humedad reciben las plántulas, cuándo y en qué cantidad. Sus tomateras, independientemente de la variedad o el tiempo de maduración, siempre responderán bien al cuidado y la atención.




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