Muchos jardineros aficionados saben que el otoño es la mejor época para preparar a fondo la tierra y eliminar plagas y enfermedades. Esto determinará la abundante cosecha del año siguiente. Además, este trabajo debe realizarse con sumo cuidado, ya que los jardineros inexpertos suelen cometer los errores más básicos.
Muchos jardineros creen que la mejor manera de recoger las hojas caídas es cubrir los canteros o remover la tierra para usarla como abono. Sin embargo, esto perjudica el jardín. Las hojas pueden albergar diversas plagas que causarán muchos problemas a sus dueños en el futuro.
Tratamiento adecuado del sitio durante el período otoñal
Una preparación básica y adecuada del suelo garantizará una óptima preparación para la próxima cosecha. Este trabajo suele comenzar en otoño, una vez finalizada la recolección. Primero, utilice una pala para cavar la zona a una profundidad de 30 a 40 centímetros. Luego, utilice un rastrillo para airear la tierra.
Al cavar, se suelen añadir diversos fertilizantes, como compost o estiércol de distintos orígenes. Si el suelo es ácido, se puede tratar con cal o tiza para neutralizarlo. Muchas plantas no prosperan en un ambiente ácido, lo que reduce la producción.
Tratar el suelo en otoño para controlar enfermedades y plagas mediante la excavación es muy práctico, ya que remover la capa superficial elimina la mayoría de las plagas durante el frío invernal. Esto también suele acabar con una gran cantidad de malas hierbas perennes.
Los suelos pesados y sin cultivar se trabajan mejor con una pala de bayoneta. Los suelos antiguos, ricos en humus, se pueden cavar con una horca, lo cual es conveniente para extraer las raíces de las plantas, ya que no se rompen, sino que permanecen intactas y se pueden eliminar por completo al año siguiente. Es importante tener en cuenta que al cavar la capa superficial del suelo, se debe evitar dejar terrones grandes, ya que esto provoca la congelación del suelo, así como su erosión y la retención de nieve.
Durante la excavación inicial de un terreno sin cultivar, se suele remover la capa superior, retirar las piedras y eliminar las raíces de los árboles. A continuación, se rastrilla cuidadosamente la tierra con pala, azada y rastrillo. En primavera, se nivela la superficie y se vuelve a excavar, pero a menor profundidad que la original. También es fundamental añadir fertilizantes orgánicos.
Hoy en día existen numerosos métodos modernos para aumentar la fertilidad del suelo y restaurarlo. Sin embargo, muchos jardineros suelen recurrir a métodos antiguos de cultivo del suelo, como el acolchado.
Para ello, puedes utilizar diversos materiales adicionales que siempre tienes a mano. Por ejemplo, el serrín, las agujas de pino y el heno se utilizan con frecuencia como materiales orgánicos. La arcilla expandida es un buen material inorgánico. Una capa de mantillo debe cubrir el suelo con al menos varios centímetros de espesor, tanto si se trata de un parterre vacío como de uno con plantas perennes.
Al usar copas de árboles para acolchar, tenga en cuenta que no debe usar plantas con semillas, ya que esto provocaría la aparición de una gran cantidad de malas hierbas. Además, recuerde que las agujas de pino pueden aumentar la acidez del suelo, así que tenga cuidado al acolchar.
Los jardineros experimentados suelen utilizar abonos verdes, que mejoran la estructura del suelo, lo desinfectan y eliminan las malas hierbas. Entre estos abonos se incluyen la avena, las leguminosas, la mostaza y muchas otras. Estos abonos se suelen sembrar a finales de verano o principios de otoño para que la masa verde se desarrolle antes de las heladas.
No olvide los productos especializados que ayudan a descomponer los residuos orgánicos lo más rápido posible. Entre ellos se incluyen microorganismos eficaces que ayudan a descomponer rápidamente las raíces o la parte aérea de las plantas.
También es importante tener en cuenta que, si el suelo es pesado o arcilloso, es fundamental añadir fertilizantes orgánicos, como ceniza o arena. Esto mejorará la textura y la permeabilidad al agua. Por otro lado, el suelo arenoso retiene mal la humedad, lo que puede ser perjudicial para las plantas. Por lo tanto, es necesario añadir compost bien maduro o astillas de madera.
Sin duda, una correcta preparación del suelo influye enormemente en la producción y la calidad de los cultivos. Labrar la tierra en otoño elimina la mayoría de las malas hierbas durante el invierno, cuando la capa superior del suelo está expuesta a bajas temperaturas. Por ello, muchos jardineros recomiendan labrar la tierra en otoño, ya que una correcta preparación del suelo es fundamental para obtener una buena cosecha.
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