Una buena cosecha solo puede esperarse de plántulas fuertes y sanas, por lo que es importante elegir las semillas con criterio y asegurar las condiciones adecuadas. Las plántulas de todos los cultivos se cultivan según reglas similares.
Semillas y temperatura
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Las semillas también son cruciales. Son muy sensibles a la temperatura. Si no se mantienen adecuadamente, no se obtendrán plántulas sanas. Es mejor comprar semillas de marcas reconocidas, conocidas por su alta calidad. Para una germinación uniforme, se requiere una temperatura de 25 °C, mientras que las plantas que prefieren el calor necesitan 30 °C. Después de la germinación, la temperatura se reduce a entre 16 °C y 20 °C. Esto depende del cultivo (por ejemplo, los tomates crecen bien a 14 °C) y también de la hora del día. La temperatura ambiente es más alta que la del alféizar de la ventana, e incluso más baja en la tierra. Si la temperatura es muy baja, es mejor colocar las plántulas en un lugar cálido.
Riego y humedad
Las plántulas requieren una humedad adecuada. Sus raíces son pequeñas, por lo que necesitan riegos más frecuentes. Sin embargo, es fundamental evitar el exceso de agua, ya que perjudica el desarrollo radicular y puede provocar la muerte de la planta. Las altas temperaturas y la mayor luminosidad requieren más agua. Además, la humedad varía según las características específicas de la planta; por ejemplo, la col requiere más humedad que las berenjenas y los pimientos.
Para obtener plántulas compactas, se recomienda regarlas con agua que contenga una concentración baja de fertilizantes minerales (0,1–0,15%).
Requisitos del suelo para las plántulas
Las semillas no germinarán sin suficiente oxígeno, lo cual se dificulta en suelos densos y con cualquier costra superficial. Por lo tanto, se debe regar el suelo antes de sembrar y aflojarlo regularmente después. El suelo de siembra debe tener buen drenaje, especialmente para las calabazas, cuyo crecimiento se ve afectado negativamente por la falta de oxígeno. Debe estar libre de lo siguiente:
- malas hierbas;
- plagas de insectos;
- patógenos.
También te puede interesar:El pH óptimo del suelo para la siembra se sitúa entre 6.0 y 7.0. El suelo debe contener elementos disponibles para el crecimiento y desarrollo de las plántulas, como potasio, fósforo, nitrógeno, hierro, cobre, entre otros. Un buen suelo contiene turba y agentes aflojantes. Con el tiempo, las plántulas absorberán todos los nutrientes, por lo que necesitarán fertilización adicional. Inicialmente, requieren fertilizantes nitrogenados y fosfatados. Durante la floración, se necesitan todos los elementos. Los jardineros experimentados recomiendan fertilizar con fertilizantes complejos que sean fácilmente solubles en agua.
Iluminación
La luz es fundamental para el crecimiento de las plántulas, sobre todo durante el invierno, ya que la fotosíntesis es imposible sin ella. El riego, la fertilización y el mantenimiento de una temperatura adecuada deben realizarse teniendo en cuenta la luz. Lo mejor es cultivar las plántulas lejos de radiadores y ventanas. Un estante de pared es ideal. Sin embargo, conviene proporcionarles iluminación suplementaria con lámparas especiales. Esto evitará que las plántulas crezcan demasiado.
También te puede interesar:Las semillas de flores sembradas en invierno requieren luz durante 24 horas al principio, luego se reduce a 12 horas. Las plántulas crecen bien, se fortalecen y desarrollan un buen sistema radicular con luz brillante y temperaturas más frescas.
Endurecimiento de las plántulas
Antes de plantar las plántulas en tierra firme, es necesario aclimatarlas a las condiciones naturales. Se debe reducir gradualmente el riego y complementarlo con fertilizantes de potasio y fósforo. Es importante sacarlas al exterior periódicamente. Las plantas se irán fortaleciendo poco a poco, tras lo cual se podrán plantar en su ubicación definitiva y regarlas abundantemente. Después de cinco días, se debe remover la tierra. Las plántulas que se trasplantarán a un invernadero no necesitan aclimatación. La luz es esencial para las plántulas; se considera ideal una duración del día de 12 a 16 horas, y la época de siembra se determina en función de esto.
Como resultado, crecerán débiles y muchas no sobrevivirán al trasplante. Abril se considera el momento óptimo. Es recomendable tener plántulas de reserva para reemplazar las que mueran. También es buena idea tener a mano material protector en caso de heladas tardías, que se puede usar para cubrir las plantas si fuera necesario. Todas las plantaciones deben ser claramente visibles. La inspección regular es esencial. Esto ayudará a detectar insectos y enfermedades a tiempo.

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