El trasplante es una parte importante del cuidado de las plántulas. Ya sea que necesites trasladar una planta a una maceta más grande o al exterior, es crucial hacerlo correctamente. Cuidar la planta antes del trasplante es tan importante como cuidarla después. El proceso en sí es sencillo, pero tiene su truco: si se realiza incorrectamente, puedes matar la plántula.
Reglas para elegir
La regla más importante es la precaución. Algunas medidas preventivas ayudarán a la plántula a sobrellevar mejor este estrés. El suelo debe estar húmedo y preparado para el trasplante. Se deben eliminar todas las plagas. Es imprescindible recortar las raíces muertas o podridas con tijeras afiladas y limpias.
Existen dos métodos principales para trasplantar plántulas: el trasplante por trasplante y el trasplante directo. Para el primer método, prepare un hoyo en tierra bien abonada. El hoyo debe ser más ancho que la maceta y su profundidad dependerá de la altura de la plántula. Coloque la mano sobre la tierra de manera que el tallo de la plántula quepa entre sus dedos y, con la otra mano, apriete el fondo de la maceta para aflojar la tierra de la pared interior. Mientras aprieta, gire la maceta hasta que las raíces y la tierra se separen del recipiente. Si utiliza una maceta con buen drenaje, todo debería formar un solo grupo. Separe ligeramente las raíces con las manos para crear espacio para su crecimiento. Coloque las plántulas en el hoyo y llénelo con tierra. Finalmente, riegue abundantemente.
También te puede interesar:El segundo método consiste en usar un objeto largo y delgado (como una espátula o cuchara) para levantar la plántula si está en una bandeja con muchas otras plantas. Sujetando la plántula por una hoja, use la espátula como palanca para aflojar y liberar las raíces. Luego, coloque la planta en una maceta preparada con tierra para macetas.
Rellena el hoyo alrededor de la plántula con tierra sin compactarla. Esto eliminará las bolsas de aire, que son cruciales para el suministro de agua y oxígeno a las raíces recién trasplantadas. Un fertilizante de arranque diluido, rico en fósforo, favorecerá el desarrollo radicular.
Las desventajas de elegir
Los daños derivados del trasplante suelen deberse a las lesiones sufridas en las raíces durante el proceso. Si las raíces o los tallos de una planta se dañan, perderá nutrientes y entrará en shock. Las plántulas se encuentran en un periodo crítico de crecimiento, por lo que requieren especial atención.
Las desventajas de la recolección incluyen:
- Estrés por trasplante mientras las plántulas se adaptan a su nuevo entorno;
- Quemaduras en las hojas causadas por la reducción del tamaño del sistema radicular;
- marchitamiento de las puntas, enrollamiento de las hojas debido a la evaporación de la humedad;
- A veces, una plántula recién trasplantada es atacada por plagas e insectos, contra los que tiene dificultades para luchar debido al estrés al que está sometida.
Un trasplante incorrecto puede tener consecuencias negativas, incluso la muerte de la plántula. Tomando medidas preventivas, se pueden minimizar las consecuencias del trasplante.
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Las semillas de cucurbitáceas se siembran en contenedores individuales y se plantan cuando aparecen tres hojas. Asimismo, las plantas con raíz pivotante (berenjenas, pimientos) solo deben trasplantarse mediante trasplante en una etapa temprana de desarrollo.
Las distintas especies y variedades responden de manera diferente al trasplante. El objetivo principal es prevenir el estrés o daño que sufren las plantas durante el proceso. Las plantas cultivadas en invernadero suelen requerir un periodo de aclimatación. La etapa de crecimiento en la que se realiza el trasplante, las condiciones climáticas y el tratamiento son factores importantes a tener en cuenta.
