Un cambio en el color natural de las hojas del peral indica un problema. La causa podría ser sarna, chancro negro, pudrición de la fruta, etc. En cada caso, existen signos específicos que ayudan al jardinero a realizar el diagnóstico.
Es necesario actuar con rapidez, pero no hay que olvidar la necesidad de verificar las conclusiones a las que se ha llegado previamente.
Manifestaciones clínicas de la enfermedad
Cancro negro: aunque esta patología es más común en manzanos, los jardineros no deben bajar la guardia. La infección se origina en microfisuras y heridas en la corteza. El primer síntoma son pequeñas manchas de color púrpura o marrón. En pocos días, estas manchas aumentan considerablemente de tamaño. Tras 2 o 3 semanas, la zona afectada se torna completamente negra. Al tacto, la corteza se siente como piel de gallina.
Un jardinero que no detecte estos síntomas en la corteza del árbol los notará en las hojas, que se cubren de numerosas manchas negras. En 5-7 días, la flor del peral se torna marrón, y el pistilo y los estambres se ennegrecen. El chancro negro, que se presenta en la etapa final de la vegetación, provoca la decoloración del fruto, que se cubre con una capa marrón.
Los botánicos identifican otra enfermedad con un mecanismo de desarrollo similar al del chancro negro. La citosporosis provoca que la corteza se agriete y se seque durante varias semanas. Se caracteriza por numerosas manchas de color marrón rojizo. A lo largo de la progresión de la enfermedad, las manchas conservan su color original. Un segundo síntoma se detecta al tacto: al retirar la sección dañada de la corteza, esta comienza a marchitarse.
Patologías fúngicas
Sarna: la etapa inicial consiste en la penetración de un hongo parásito en el tejido fructífero. Los brotes y hojas jóvenes aún están bajo ataque. Unas características manchas de color marrón oscuro alertarán sobre una anomalía. En 3 o 4 días, se tornarán de un color negro intenso. Es crucial ignorar este síntoma, ya que, de lo contrario, todas las hojas se caerán en una semana y media. Un destino igualmente trágico aguarda al árbol: en tres semanas, se deformará.
Dos o tres días después del inicio de la fase activa de la infección fúngica, las hojas desarrollan una capa aterciopelada característica. Con el tiempo, las zonas afectadas se extenderán. A medida que el hongo se acerca al fruto, aparecen numerosas grietas. Incluso un solo árbol infectado puede representar un problema para todo el jardín, por lo que es fundamental actuar con rapidez. La humedad constante acelera considerablemente la propagación de la sarna.
La podredumbre de la fruta es otro tipo de enfermedad fúngica que provoca que las hojas del peral se tornen marrones. Todos los frutales de hueso están en riesgo. Una vez que el patógeno se ha establecido en el árbol, las hojas desarrollan manchas características de color marrón. La siguiente etapa es la aparición de un cojín micelial formado por numerosas esporas. Esto se puede identificar por la presencia de círculos concéntricos en las cercanías.
Los jardineros corren el riesgo de perder su cosecha en pocos días. Tras afectar a las hojas, el hongo se extiende gradualmente a la fruta. La fruta cambia de color tanto por dentro como por fuera. La pulpa adquiere un tono marrón característico.
patologías funcionales
La mancha subcutánea es otra causa de muerte de las hojas y los frutos del peral. El primer síntoma es la aparición de pequeñas manchas y hendiduras en el fruto. Cuantas más células endurecidas aparezcan, más rápido morirá. La zona afectada se torna marrón. En pocos días, se observa un cambio significativo en la forma del fruto. Una vez que las hojas y los frutos se ven afectados por la mancha subcutánea, la enfermedad ataca la corteza del árbol, provocando grietas. Entre tres y cuatro semanas después del inicio de la fase activa, el peral pierde su capacidad de dar fruto.
Métodos terapéuticos
Una vez que el jardinero ha identificado la causa del deterioro de un peral, es necesario actuar de inmediato. La clave del éxito reside en la selección precisa de los tratamientos y las dosis adecuadas.
| Enfermedad | Métodos de control |
| cangrejo de río negro | Deben eliminarse de inmediato todas las ramas y zonas de corteza afectadas por la enfermedad. Cada grieta debe tratarse con brea. El siguiente paso es rociar el peral con una solución de sulfato de cobre al 1,5 %. |
| Costra | Todas las zonas afectadas de la corteza deben cortarse y quemarse inmediatamente; de lo contrario, el patógeno volverá a atacar el árbol. Rocíe el árbol cada cinco días con una solución de sulfato de cobre al 1,5 %. Al menos dos veces al año (al comienzo de la temporada de crecimiento y al final), rocíe los árboles del jardín con una mezcla de 200 g de cal y sulfato de cobre al 1,5 %. |
| Citosporosis | El tratamiento es exactamente el mismo que el método utilizado para eliminar el cáncer de piel negra. |
| Pudrición de la fruta | Las enfermedades fúngicas requieren un enfoque integral. Deben eliminarse y quemarse todos los frutos, hojas y corteza afectados. Rocíe con una solución de sulfato de cobre al 1,5 % cada tres semanas. Durante la cosecha, tenga cuidado de no dañar la corteza. Como medida preventiva, inspeccione el árbol y los frutos cada tres semanas. |
| Manchas subcutáneas | Se desarrolla como consecuencia de un cuidado inadecuado. Los jardineros deben seguir estrictamente las normas y el calendario de poda para la variedad elegida. Todas las podas deben realizarse con herramientas desinfectadas. Si el árbol ya está infectado, debe ser retirado y quemado. De lo contrario, el virus destruirá todos los cultivos. |
Los botánicos recomiendan plantar variedades de peras resistentes en el jardín. Al elegirlas, tenga en cuenta el clima de la región.
https://youtu.be/4S6HWI1OmOE
La lista de variedades con altos índices de inmunidad es la siguiente:
- "Rocío de agosto";
- "Severianka";
- "En memoria de Yakovlev";
- Tikhonovka;
- "Fragante."
Cada variedad tiene un nivel de rendimiento y un período de maduración de la fruta específicos.
Los cambios en la forma y el color de las hojas indican una enfermedad o plaga en el árbol. En cada caso, se requiere un conjunto de signos externos para realizar un diagnóstico. Los jardineros deben actuar con rapidez y precisión. Cuanto antes se identifique la causa del problema, más rápido se podrá eliminar. Las inspecciones preventivas periódicas de los árboles pueden ayudar a reducir el riesgo de pérdida de cosechas. Preste atención a la corteza, las hojas, las ramas y los frutos.

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