Gelatina de espino amarillo para el invierno sin cocinar
La jalea de espino amarillo es una mermelada fresca y saludable elaborada con bayas de espino amarillo, que contienen numerosos ácidos orgánicos y vitaminas. No es de extrañar que a estas bayas se las considere un concentrado multivitamínico. Estos frutos también contienen serotonina, que desempeña un papel fundamental en el funcionamiento normal del sistema nervioso. Entre otros beneficios, esta baya es especialmente útil para las personas mayores en la prevención y el tratamiento de la aterosclerosis y los cambios relacionados con la edad. Para aprovechar al máximo sus propiedades beneficiosas, utilice esta receta para conservarla durante el invierno sin necesidad de cocinarla. La jalea de espino amarillo preparada de esta manera debe refrigerarse.
El tiempo de cocción es de 20 minutos. Los ingredientes enumerados en esta receta rinden para dos frascos de 350 g.
Ingredientes:
- espino amarillo – 1 l;
- azúcar granulada – 1 kg.
Cómo preparar gelatina de espino amarillo
Selecciona las bayas de espino amarillo. Desecha las que estén secas o en mal estado, y conserva solo las firmes y secas. Coloca las bayas en un bol o recipiente, cúbrelas con agua fría y retira la suciedad que flote en la superficie. Enjuágalas en un colador y escúrrelas sobre papel absorbente.
Coloca las bayas de espino amarillo secas en un bol y espolvoréalas con azúcar granulada. También puedes espolvorearlas con azúcar a partes iguales y guardarlas en el frigorífico.
Toma un mortero de madera o un machacador de patatas y aplasta con cuidado el espino amarillo para extraer el jugo.
También puedes pasar las frutas por una picadora de carne o picarlas en una batidora.
Mezclar bien y dejar reposar un rato para que el azúcar granulado se disuelva.
Coja un colador de malla fina, sumérjalo en agua hirviendo durante un minuto y vierta también agua hirviendo sobre una cuchara.
Coloca las bayas trituradas con el almíbar en un colador y frótalas con una cuchara en un bol limpio y seco.
Lave bien los tarros de mermelada y sus tapas con agua tibia y detergente líquido para platos o bicarbonato de sodio, y luego enjuáguelos con agua hirviendo. Seque los tarros en un horno precalentado a 120 grados Celsius durante varios minutos.
Vierta la gelatina en frascos limpios y secos, ciérrelos bien y guárdelos en el refrigerador.
La temperatura óptima de conservación se sitúa entre 0 y -4 grados Celsius. El sabor y las propiedades nutricionales del producto se conservarán durante 3-4 meses.
