Jalea de grosella roja sin esterilizar para el invierno
Una receta estupenda y sencilla para quienes disfrutan de las conservas de invierno rápidas, sabrosas y siempre perfectas. Esta jalea se elabora con solo dos ingredientes: grosellas rojas y azúcar. No requiere agua, pectina, gelatina ni agar-agar.
Preparar esta increíble mermelada no lleva más de media hora, ya que se elabora para el invierno sin esterilizar, y además se consume en un abrir y cerrar de ojos. Dulce y ácida, pero sin ser empalagosa, esta jalea roja translúcida es perfecta para hornear y para la hora del té. ¡Pruébala!
Ingredientes:
- grosella roja – 1 kg;
- azúcar granulada – 0,8-1 kg.
Cómo hacer jalea de grosellas rojas
Puedes preparar esta mermelada con grosellas rojas o blancas, pero esta receta también sirve para otros tipos de frutos rojos. Coloca las grosellas en un bol y cúbrelas con agua fría. Déjalas reposar de 1 a 2 horas para que se desprendan y se depositen en el fondo.
Coloca las grosellas en un colador y enjuágalas de nuevo bajo el grifo hasta que escurran todo el líquido. No hace falta clasificarlas ni separarlas de los tallos verdes; esto ahorra mucho tiempo.
Mide la cantidad necesaria de azúcar y añade las grosellas. Puedes ajustar la cantidad de azúcar granulada entre 100 y 150 g a tu gusto. Sin embargo, si vas a conservar la mermelada a temperatura ambiente, deberás añadir más azúcar para evitar que se estropee, ya que la mermelada se sellará sin esterilización.
Mezcla suavemente las bayas con el azúcar y deja reposar el recipiente a temperatura ambiente durante 10-15 minutos. Remueve 2-3 veces durante este tiempo.
Esta foto muestra cómo el azúcar absorbe gradualmente la humedad: el jugo de grosella liberado.
Coloca las pasas y el azúcar en la hornilla y sube el fuego al máximo. Después de 2-3 minutos, la gelatina empezará a hervir. Remueve constantemente con una espátula de madera o silicona.
Tras otros dos minutos, las bayas comenzarán a reventar por el intenso calor y el almíbar burbujeará y formará espuma. Lo fundamental es evitar que el líquido se derrame, así que no te alejes del fuego; remueve la mermelada de forma continua y rápida. Después de unos 90 segundos de remover enérgicamente, la espuma disminuirá y aparecerán burbujas grandes en el almíbar.
En total, la jalea de grosella debe cocer a fuego lento durante unos 8 minutos. Puedes usar un temporizador la primera vez que la prepares y guiarte por la consistencia.
Prepara un recipiente hondo e introduce un colador de metal. Retira la gelatina del fuego y viértela en el colador. Cuela la gelatina. El colador retendrá la pulpa, que puedes añadir a compotas o gelatinas.
Así de suave y bonita queda la gelatina. Mientras aún esté caliente, viértela en frascos secos y esterilizados. Deja los frascos destapados hasta que la mezcla se haya enfriado por completo. La gelatina espesará al enfriarse.
Selle la mezcla espesa con tapas limpias y secas. Guárdela en una bodega, refrigerador o despensa.
Esta mermelada es ideal para bocadillos dulces de desayuno: ¡pide a gritos ser untada en pan con mantequilla! También está deliciosa sobre crepes, tortitas y blinis. Además, se puede usar como relleno para repostería casera, como ingrediente para capas o para decorar tartas y pasteles.
¡Disfruta tu té!
