Compota de uva y ciruela rica en vitaminas: fácil de preparar, no necesita esterilización.
La temporada de frutas y bayas maduras está llegando a su fin, lo que significa que es hora de preparar mermeladas, conservas, compotas y otros tipos de conservas para el invierno. Hoy prepararemos una compota de uvas y ciruelas, saludable y sabrosa, ideal para el invierno. Esta receta rinde para un frasco de 3 litros. Se prepara sin esterilización, lo que hace que el proceso sea rápido y sencillo.
Un tarro grande es muy práctico, sobre todo si tienes una familia numerosa. Y cuando vienen invitados, aún más. Puedes descorchar la compota y servirla en bonitas jarras. Es una bebida estupenda para cualquier celebración.
Todos los ingredientes de esta compota son naturales, lo que la hace mucho más sabrosa que los zumos y refrescos comprados en el supermercado. Lleva poca azúcar, así que no es empalagosa; tiene el dulzor justo, convirtiéndola en la favorita de todos.
Para esta receta, usa ciruelas y uvas; hacen una combinación maravillosa y le dan a la compota un sabor mucho mejor que cualquier jugo comprado. Sobre todo porque es raro encontrar uvas y ciruelas en el supermercado.
Ingredientes:
- uvas azules – 150 g;
- ciruelas – 150 g;
- azúcar – 200 g;
- agua – 2,5-2,7 l.
Cómo hacer compota de uvas y ciruelas
Lava las ciruelas y las uvas, quitándoles los tallos y ramitas. Con esto prepararás una compota de frutas. Como usamos uvas azules y ciruelas, la compota tendrá un color intenso. También puedes usar uvas rosadas; la bebida también tendrá un color vibrante. Cualquier tipo de ciruela sirve; nosotros usamos ciruelas húngaras, que son aromáticas y deliciosas.
Enjuaga un tarro de 3 litros previamente y esterilízalo con tu método preferido. Coloca todas las bayas en el fondo y vierte agua hirviendo sobre ellas. Tapa el tarro y deja reposar durante 20 minutos. Las ciruelas y las uvas soltarán su jugo.
Vierta la compota en una cacerola grande; ya tiene una bebida deliciosa. Añada azúcar y deje que vuelva a hervir.
Vuelve a verter la compota en el tarro; ahora obtendrás un color intenso.
Enrolla el frasco con una tapa de hierro, aísla el contenido con una manta de piel y déjalo así enfriar durante la noche.
Por la mañana, puedes guardar la compota en una despensa oscura o en el sótano. Es mejor enfriarla antes de beberla. ¡Que la disfrutes!
