Mermelada de ciruela y manzana: una receta paso a paso

Cuando la cosecha de manzanas y ciruelas sea abundante, asegúrese de aprovecharla al máximo. Cualquier fruta es buena tanto fresca como en conserva, así que después de reponer las vitaminas de las manzanas y ciruelas frescas, comience a prepararse para el invierno. Sí, llevará mucho tiempo, pero tu despensa estará llena de mermelada casera de ciruela y manzana.
Para disfrutar de una deliciosa mermelada sobre una rebanada de pan tostado en invierno, dedica un día de verano a prepararla. Esta conserva está repleta de nutrientes y vitaminas. El tarro contiene solo fruta y azúcar, sin conservantes ni aditivos artificiales, así que tómate tu tiempo para preparar este maravilloso capricho invernal con frutas sencillas, siguiendo la receta paso a paso con imágenes.
Ingredientes:
- manzanas – 500 g;
- ciruelas – 500 g;
- azúcar granulada – 800 g.
Cómo preparar mermelada de ciruela y manzana para el invierno
Primero, lava la fruta y déjala escurrir bien. Corta las manzanas por la mitad para que sea más fácil quitarles el corazón. Corta las manzanas preparadas en rodajas finas.
Partimos las ciruelas por la mitad y les quitamos los huesos. La fruta ya está lista para hacer mermelada.
Coloca la fruta en una cacerola honda: mitades de ciruela y rodajas de manzana. No las piques demasiado finas, ya que se reducirán un poco al cocinarlas.
Espolvorea con azúcar y deja reposar de 5 a 6 horas, hasta que la fruta suelte su jugo. Puedes agitar suavemente la olla para mezclar las manzanas y las ciruelas con el azúcar. No las remuevas con cuchara para evitar que se aplasten.
Una vez que aparezca el jugo, baja el fuego y deja cocer a fuego lento durante 40 minutos. La fruta se ablandará y la mermelada espesará gradualmente. Remueve varias veces, ya que el azúcar puede quemarse en el fondo de la olla. Remueve solo un par de veces, ya que la fruta blanda puede deformarse.
Vertemos la mermelada en tarros de cristal esterilizados al vapor. Tiene un aspecto delicioso y su aroma inundará tu hogar. El color burdeos de las ciruelas se ha transferido a las manzanas, dando como resultado un tono muy intenso y vibrante.
Cerramos los tarros con las tapas y los envolvemos bien con una manta calentita. Una vez fría, guardamos la mermelada en la despensa. En invierno, será el acompañamiento perfecto para la merienda familiar.
¡Buen provecho!
