Refrescante incluso en invierno: zumo de sandía sin exprimidor.
Puedes preparar jugo de sandía casero para el invierno en tan solo media hora, sin necesidad de un extractor de jugos. Usaremos una licuadora para triturar la pulpa, después de retirar todas las semillas, tanto las oscuras como las claras. Como el jugo lleva azúcar de todas formas, no es necesario que la sandía esté madura y dulce. Lo mejor es comerla fresca. Sin embargo, esta receta es una solución práctica ideal cuando se necesita usar una sandía verde, sin azúcar o que no sea de nuestra agrado.
Para evitar que el jugo de sandía se decolore durante la cocción, se le añade ácido cítrico o jugo de lima/limón. Este aditivo no solo mejora el sabor y conserva el color vibrante, sino que también favorece una mejor conservación al prevenir la turbidez y la fermentación.
Ingredientes:
- sandía (solo pulpa) – 1 kg;
- azúcar – 50-70 g;
- Jugo de lima o limón – 1 cucharada o 2 pizcas de ácido cítrico.
Cómo preparar jugo de sandía para el invierno
Lava bien la sandía, retirando cualquier resto de tierra u otras impurezas de la cáscara. Córtala por la mitad o en gajos, extrayendo solo la pulpa roja y desechando la cáscara blanca. Retira todas las semillas, tanto las claras como las oscuras.
Transfiera la pulpa preparada en pequeñas porciones a un vaso alto de licuadora.
Moler en modo “pulso” hasta obtener una consistencia homogénea sin trozos de pulpa.
Una vez procesada toda la pulpa, vierte el jugo en una cacerola y colócala a fuego lento. Deja que hierva. Retira con cuidado la espuma que se forme en los bordes y recógela con una cuchara.
Cocina el jugo a fuego lento durante 8-10 minutos. Agrega el azúcar y cocina a fuego lento durante uno o dos minutos más, hasta que los cristales se disuelvan.
Añade ácido cítrico (quienes no deseen añadirlo pueden sustituirlo por zumo de limón o lima). Remueve y deja que el zumo de sandía vuelva a hervir. Prueba y comprueba el dulzor; si no está lo suficientemente dulce, añade más azúcar hasta conseguir el sabor deseado.
Esterilice los frascos o escáldelos con agua hirviendo. Hierva las tapas durante unos minutos. Vierta el jugo hirviendo en los frascos, llenándolos hasta el cuello. Enrosque las tapas o utilice una selladora.
Voltee los frascos y verifique que el sello esté bien cerrado (no debe haber fugas de líquido cerca de la tapa). Si todo está bien, vuelva a colocar los frascos boca abajo, cúbralos con una manta y déjelos enfriar por completo. Luego, guarde los frascos de jugo de sandía fríos en un lugar sombreado (la exposición a la luz o al sol hará que el jugo pierda su color vibrante y se vuelva incoloro). ¡Que disfrute envasando!
