Tomates para chuparse los dedos con ciruelas

Prueba a conservar estos tomates y ciruelas, ¡para chuparse los dedos!, durante el invierno con nuestra receta con fotos. Los deliciosos tomates encurtidos suelen encontrarse en la despensa de cualquier ama de casa y en los supermercados. Pero si te cansas un poco del plato tradicional, puedes experimentar con la receta y añadir un ingrediente extra al frasco de tomates de colores vivos. Por ejemplo, ciruelas. Esta combinación puede parecer extraña al principio, pero las ciruelas le dan un toque dulce al plato sin alterar su sabor característico. Sirve la conserva en una fuente grande. La combinación de frutas y verduras luce muy atractiva y, por supuesto, llama la atención de los invitados de inmediato.
Ingredientes:
- tomates (pera) – 1 kg;
- ciruelas – 0,5 kg;
- ajo – 1 cabeza;
- granos de pimienta negra – 12 piezas;
- chile – al gusto;
- sal – 2 cucharadas colmadas;
- azúcar (blanca) – 1 cucharada;
- aceite vegetal – una cucharada;
- agua – 0,5 l;
- vinagre – 2 cucharadas;
- perejil.
Cómo preparar tomates y ciruelas para chuparse los dedos
Primero, prepara los ingredientes principales: lava bien las ciruelas y los tomates, quitándoles los tallos. Pela los dientes de ajo y lávalos.
Los ingredientes preparados son suficientes para dos tarros de dos litros de producto terminado.
A continuación, retire los huesos de las ciruelas y compruebe que no haya gusanos.
Coloca todos los ingredientes en frascos limpios y esterilizados al vapor: un par de trozos de chile, ciruelas, tomates, perejil, todo mezclado.
Vierta agua hirviendo sobre todo.
Después de esto, los frascos llenos deben taparse y dejarse reposar durante 20 minutos.
Luego sustituimos la tapa metálica habitual por una nueva con recipientes especiales y vertemos el líquido en la sartén.
Añade el ajo y los granos de pimienta al frasco.
En una cacerola, combine el azúcar, la sal, el vinagre y el aceite con agua. Lleve la marinada a ebullición y luego viértala en los frascos.
Después, enrollamos los tarros y los envolvemos en una manta. Una vez que las conservas se hayan enfriado, deben trasladarse a una bodega o despensa.
Allí esperarán su turno para recordar a la anfitriona y a los invitados el verano en pleno invierno.
