Un zumo de tomate muy sabroso para el invierno.

El jugo de tomate casero es un delicioso placer para el invierno. Seleccionamos los tomates más maduros, sin golpes ni podredumbre, y con la garantía de un sabor delicioso: dulces, jugosos y ligeramente ácidos. Si los tomates están verdes o demasiado maduros, no sirven para hacer jugo; solo son aptos para salsa o pasta de tomate. El jugo de tomate se puede preparar de varias maneras: licuando los tomates, moliéndolos, hirviendo las rodajas, dejando que el jugo hierva a fuego lento o esterilizando los frascos. El jugo se conserva con la pulpa y luego se cuela para obtener un jugo suave, sin piel ni semillas. El método más sencillo es triturar los tomates, colarlos y hervir el jugo. Para esta preparación no es necesario ni vinagre ni esterilización, ya que los tomates contienen suficiente ácido, que actúa como conservante natural.
Ingredientes para el jugo de tomate:
- tomates maduros y jugosos – 1 kg;
- sal – al gusto;
- Hierbas provenzales – 0,5 cucharaditas;
- Pimienta negra molida – 3 pizcas.
Cómo preparar un delicioso jugo de tomate
No hace falta pelar los tomates; la piel quedará en el colador al triturarlos. Corta los tomates en gajos, retirando la parte blanca.
Traslada los tomates a la licuadora en tandas y tritúralos hasta obtener una consistencia espesa. Tritura bien los tomates para minimizar el desperdicio. Vierte la mezcla en un colador de malla fina.
Cuela el puré de tomate con una cuchara, dejando solo los trocitos de piel y semillas. Enjuaga el colador después de cada tanda de puré de tomate, de lo contrario será difícil colarlo.
Calienta el jugo a fuego alto hasta que hierva. En cuanto empiece a hervir, se formará una capa espesa de espuma en la superficie. Puedes retirarla, pero al cabo de unos minutos, la espuma comenzará a bajar y desaparecer.
Cocina el jugo a fuego lento durante diez minutos, evitando que hierva demasiado. Si quieres que tenga más sabor, añade hierbas provenzales y un poco de pimienta molida. Si no, déjalo al natural, sin ningún aditivo.
Añade sal al jugo al gusto y cocina durante uno o dos minutos más hasta que los cristales de sal se disuelvan.
Un kilogramo de tomates produce entre 700 y 800 ml de jugo. Elija los frascos según la cantidad de tomates que tenga. Esterilice los frascos previamente y hierva las tapas. Vierta el jugo hirviendo en los frascos calientes y ciérrelos con tapas de rosca o una selladora.
Una vez que el jugo se haya enfriado, guarda los frascos en un lugar sombreado para evitar que se oscurezca con la luz brillante. ¡Feliz envasado!
