Cómo podar las lilas en otoño: tipos de poda, cuidados posteriores a la poda

Lila

La lila es un arbusto ornamental de floración abundante que crece en cualquier jardín. Su belleza se aprecia especialmente en primavera, durante la época de floración. Para asegurar una floración exuberante, las lilas maduras requieren rejuvenecimiento, concretamente la poda en otoño.

No es aconsejable podar las ramas de un arbusto en primavera; la poda de brotes durante la temporada de crecimiento no beneficia a la planta, por lo que solo se realiza en casos de extrema necesidad, por motivos sanitarios.

¿Por qué podamos los arbustos?

El principal objetivo de podar las lilas en otoño es rejuvenecer el arbusto y favorecer una floración abundante la temporada siguiente. Si no se podan, el arbusto crecerá demasiado, las flores serán más pequeñas y el follaje perderá su intenso color verde.

Siguiendo las reglas básicas para realizar la manipulación, el jardinero puede:

  • rejuvenecer un arbusto existente;
  • para formar una copa extendida;
  • estimular el crecimiento de los brotes en la dirección deseada, sin engrosar;
  • garantizará una floración exuberante;
  • Eliminar todos los brotes dañados.

Durante los primeros 2-3 años tras la plantación, no es necesario podar, ya que el arbusto crece lentamente. Solo se realiza una poda sanitaria, que incluye la eliminación de ramas dañadas para prevenir enfermedades fúngicas. En otoño, se pueden podar las ramas dejando cuatro pares de hojas para favorecer una mejor ramificación.

¡Atención!
Si una planta no se adapta bien a su nueva ubicación tras ser plantada, la poda debe realizarse una vez que su estado haya vuelto a la normalidad. Intervenir en este momento podría provocar la muerte del arbusto.

Si un jardinero espera que sus plantas florezcan la próxima temporada, lo mejor es evitar podar las ramas jóvenes, ya que en ellas se forman yemas a principios de la primavera. Eliminar estas ramas resultará en una floración escasa.

Cómo podar en otoño

La poda de otoño es formativa y se realiza para eliminar chupones, tallos dañados o rotos y brotes enfermos. Los jardineros deben recordar que, antes de que llegue el invierno, el volumen de poda no debe superar el 20 % de la masa aérea total de la planta; de lo contrario, es posible que se produzca un crecimiento vigoroso de chupones en otoño. Todos los brotes jóvenes morirán inevitablemente durante el invierno, lo que provocará infecciones en el arbusto adulto.

Antes de podar, es importante crear un contorno aproximado de la planta. Es fundamental determinar cómo debe lucir la lila en el jardín: extendida, compacta, alta o no tan alta. Para lograr una copa frondosa, se necesitan de 6 a 8 brotes principales. Si se desea que el arbusto sea alto pero no denso, se dejan tres brotes centrales. Para mantener la simetría durante la poda, se dejan ramas que crecen en direcciones opuestas. Si no se sigue esta regla, el arbusto quedará asimétrico, lo cual es muy difícil de corregir. La única opción es podarlo por completo en invierno.

Durante el primer año tras la siembra, elimine todos los brotes débiles, torcidos y dañados de la plántula. Si la planta tiene dos ramas del mismo tamaño que crecen en la misma dirección, pode una de ellas. Las ramas que salen de la base de la planta se acortan a la mitad o a un tercio de su longitud. Lo ideal es que todos los brotes tengan la misma longitud.

En otoño del segundo año, se realiza la primera poda completa. Las ramas principales se dejan intactas. Se eliminan los brotes que crecen en ellas, dejando solo los más fuertes para mantener una apariencia uniforme. Una poda general elimina un tercio de los brotes. Este mismo procedimiento se repite en los años siguientes hasta lograr la forma de copa deseada.

Patrones de recorte

Existen dos métodos para podar las lilas. El primero consiste en dar forma a la copa, mientras que el segundo implica eliminar las flores marchitas y rejuvenecer las ramas. La poda de la copa, para estimular el crecimiento y aumentar la densidad, se recomienda realizarla en primavera, sacrificando la floración durante esta temporada. Las ramas más grandes se podan un tercio. Inmediatamente después de dar forma a la copa, pueden aparecer algunas zonas sin hojas, que se notarán después de la floración; esto es normal.

La poda de las inflorescencias se realiza inmediatamente después de que finaliza la floración. Esto es necesario para el desarrollo de los botones florales para la siguiente temporada. Si no se eliminan las inflorescencias marchitas, no se producirá la formación de botones florales y la floración será escasa o nula.

¡Atención!
La poda de las lilas persas se realiza en otoño. Estas variedades no producen frutos ni vainas, por lo que la poda solo les beneficiará.

Herramientas necesarias

Para realizar la poda necesitarás:

  • tijeras de podar;
  • Tijera de podar de doble filo;
  • podadora;
  • tijeras;
  • sierra de jardín;
  • guantes;
  • cuchillo de jardín;
  • rodilleras suaves.

Al elegir herramientas, preste atención a:

  • máxima nitidez;
  • seguridad;
  • facilidad de uso;
  • bordes de hoja cónicos;
  • fuerza y ​​ligereza.

Antes de realizar cualquier trabajo, todas las herramientas se tratan para prevenir la propagación de plagas, bacterias, virus y hongos por todo el jardín.

Reglas generales para la poda de lilas

La lista de reglas y recomendaciones básicas incluye:

  • La poda sanitaria se realiza 3 veces por temporada: en verano, primavera y otoño, se eliminan todas las ramas dañadas;
  • Al cortar troncos grandes, el corte debe sellarse;
  • No es necesario podar la copa a la misma altura de una sola vez; esto se puede hacer una vez al año, inmediatamente después de la floración;
  • La poda de rejuvenecimiento se realiza anualmente;
  • La poda de regulación le permitirá obtener una floración exuberante cada año; para ello, las ramas principales se recortan a diferentes niveles;
  • Está prohibido romper los tallos de las flores;
  • No se puede cortar más del 40% de las ramas florecidas para hacer ramos; de lo contrario, no habrá floración al año siguiente y la planta seguirá creciendo en tamaño y follaje.

Siguiendo estas reglas, obtendrás una floración abundante en un arbusto sano y de forma uniforme.

Cómo podar las lilas

Es difícil decir con certeza cómo podar las lilas correctamente. La técnica utilizada depende de los resultados deseados.

Antes de la floración

A principios de primavera, se realiza un aclareo cuidadoso del arbusto. Una eliminación excesiva de ramas resultará en una floración escasa en abril. En esta época, se lleva a cabo una poda sanitaria y un aclareo de la maleza. Es importante eliminar todas las ramas rotas y ennegrecidas para que el aspecto del arbusto no se deteriore a medida que maduran el follaje y las flores.

Durante la floración

No temas cortar flores para hacer ramos; es la clave para tener una floración exuberante la próxima temporada, pero no te excedas. Quitar las flores, si se hace con moderación, puede retrasar la floración.

Al cortar ramos de flores, aclare el arbusto y elimine las ramas jóvenes que crecen profundamente en la tierra. Utilice tijeras afiladas o tijeras de podar para cortar.

¡Atención!
Al podar los arbustos de lila, utilice herramientas de jardinería afiladas; está prohibido romper las ramas, ya que esto puede provocar su pudrición.

Después de la floración

La poda drástica se realiza después de la floración. Este procedimiento requiere el cumplimiento de las siguientes reglas:

  • se llevó a cabo inmediatamente después de la floración;
  • Se eliminan las ramas y brotes esqueléticos;
  • Corta los tallos de las flores marchitas para evitar que las semillas maduren.

Los cortes grandes se recubren con pintura o aceite secante, de lo contrario las ramas podrían pudrirse.

Aclarar el arbusto

Esto se hace en primavera. Se eliminan las ramas que crecen profundamente en el arbusto. Se quitan los chupones de raíz. Esto también se puede hacer en otoño, pero antes de que las temperaturas bajen de 0 grados Celsius.

poda sanitaria

El objetivo de la operación es eliminar:

  • ramas secas y torcidas;
  • brotes que compiten, rotos y torcidos;
  • ramas y troncos agrietados por la edad;
  • maleza que espesa la copa;
  • los restos de inflorescencias marchitas.

Este tratamiento se realiza en otoño, antes de las primeras heladas. También puede realizarse inmediatamente después de que finalice la floración.

poda formativa

Lograr que un arbusto o árbol frondoso tenga una copa uniforme es un proceso largo que requiere mucho tiempo y esfuerzo. Se necesitan años para conseguir las características deseadas, ya que la poda masiva de ramas es perjudicial para la planta.

  1. La preparación comienza en el segundo año de crecimiento del arbusto. Se dejan cinco tallos principales. Las ramas restantes se cortan desde la base y se procesan. Las puntas de las ramas restantes se recortan al mismo nivel.
  2. Tras un año, se tratan las ramas, dejando los brotes desarrollados de la parte superior del arbusto. Se eliminan los brotes que crecen hacia adentro, junto con las partes dañadas de la futura copa.
  3. La manipulación de la corona descrita en este paso se repite anualmente.

poda estándar

La poda estándar consiste en eliminar todos los tallos excepto uno. Durante el primer año, se despunta la plántula hasta la altura del punto de ramificación, idealmente entre 0,5 y 0,7 m. A continuación, se poda la copa aplicando la técnica de poda formativa. Se dejan cuatro brotes principales y se aclaran los brotes de estos anualmente. Este proceso se repite hasta lograr la forma, el diámetro y la altura de copa deseados.

¡Atención!
Un árbol estándar es una excelente manera de cultivar un árbol con una floración abundante y fragante en su jardín, pero los jardineros novatos pueden tener dificultades para lograrlo.

poda rejuvenecedora

Cuidado de las lilas En otoño, a menudo se realizan labores de rejuvenecimiento, esenciales para arbustos demasiado crecidos. Este proceso consiste en eliminar el tronco a una profundidad de 15-30 cm (según su estado). Si hay brotes, se eliminan antes de que llegue el frío para evitar que se pudran. Los cortes se tratan con aceite secante. En primavera, el arbusto brotarán nuevos tallos, que se utilizarán para que crezca hasta convertirse en un arbusto adulto.

¿Cuál es la mejor época para podar las lilas: en primavera o en otoño?

Realizar la poda en primavera tiene sus ventajas, pero no se puede afirmar que sea mejor realizarla en primavera, debido a los siguientes hechos:

  • La planta, debido a la abundante e innecesaria masa de brotes, no recibe suficientes nutrientes en invierno;
  • susceptibles a diversas enfermedades durante el clima frío;
  • No florecerá en primavera.

La poda primaveral es beneficiosa cuando se necesita un rápido crecimiento del follaje o cuando la lila ha estado enferma durante mucho tiempo y no puede recuperarse. En este caso, no se debe permitir que el arbusto florezca. En primavera, cuando la planta está en flor, podar un arbusto sano permite crear flores cortadas y ramos para decorar el hogar.

Procesamiento de cortes

Para tratar los cortes tras la eliminación de ramas grandes, recomiendo usar resina de jardín. Este producto contiene cera, aceites vegetales y colofonia. Este tratamiento es necesario para prevenir la pudrición y las infecciones por hongos. La resina de jardín se aplica siempre al corte después de la poda en otoño.

Cuidado de un arbusto después de la poda

Tras la poda de otoño, se reduce el riego al mínimo y la planta se prepara gradualmente para las bajas temperaturas. El exceso de humedad en las raíces es perjudicial. No es necesario abonar las lilas en otoño. En regiones con temperaturas significativamente más bajas, se recomienda cubrir el suelo con mantillo. El mantillo aportará nutrientes adicionales a la planta y actuará como fertilizante.

¡Atención!
Todas las hojas caídas se retiran de debajo del arbusto y se queman.

Tras la poda, conviene inspeccionar la parte leñosa de la planta para detectar pudrición y plagas. Si se observa algún daño, tratarlo antes de las heladas.

Conclusión

Cualquiera puede cultivar un frondoso arbusto de lilas en su jardín, pero darle la forma adecuada requiere dedicación. Si no se siguen estas indicaciones, habrá que empezar de cero. Siguiendo estas instrucciones, el éxito está garantizado.

Cómo podar las lilas en otoño
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