Es improbable que un jardín paisajístico o una hermosa casa particular no tenga un par de rosales. Desde la antigüedad, estas bellas flores han sido una decoración singular para cualquier jardín, reflejando el gusto refinado de sus dueños. El cultivo de estos rosales sigue siendo una verdadera tradición, lo que convierte el tema de la protección de las rosas durante el invierno en la región de Moscú en un asunto de gran interés.
Principios generales
Existe una gran variedad de rosas que te permitirán crear arreglos florales realmente espectaculares en tu jardín, que deleitarán tu vista con sus flores hasta finales de otoño. Entre las variedades más populares se encuentran las rosas de parque, las rosas trepadoras, las rosas tapizantes, las floribundas y otras.
Pero, al igual que muchas otras plantas, las rosas requieren una protección invernal adecuada, sobre todo si se cultivan en la región de Moscú. Mientras que en las regiones del sur los jardineros pueden cubrir ligeramente las raíces o dejar los rosales al aire libre sin aislamiento adicional, en la zona templada es imprescindible. De lo contrario, las rosas que sobrevivan al invierno en la región de Moscú morirán. E incluso si las flores logran sobrevivir al invierno bajo una gruesa capa de nieve, con la llegada del calor, los brotes congelados no podrán producir una floración abundante.
Momento óptimo
Para evitar que esto suceda, todo jardinero debe saber cómo y cuándo proteger las rosas en la región de Moscú. Independientemente de la variedad, las rosas se consideran plantas muy resistentes y tolerantes al frío, capaces de sobrevivir a descensos de temperatura significativos (hasta -15 grados Celsius). Si un rosal ha estado expuesto a las heladas durante mucho tiempo, morirá. Las heladas breves no son perjudiciales para la planta.
Un fenómeno más peligroso para las rosas es la pudrición, que se produce cuando se las cubre para el invierno demasiado pronto, con temperaturas ambiente elevadas, y el cultivador se ha apresurado a aislarlas. Si el aislamiento utilizado es sintético en lugar de tela, la muerte de la planta es inevitable. Evitar este desenlace si no se aísla a tiempo es prácticamente imposible, así que no se apresure a cubrir las rosas para el invierno en la región de Moscú la primera vez que la temperatura baje de cero grados. Las heladas leves y breves de septiembre no representan ningún peligro para las rosas.
Preparándonos para el invierno
Durante la temporada cálida, las rosas florecen casi continuamente, lo que provoca que la planta extraiga todos los nutrientes y minerales del suelo. Incluso con cantidades generosas de fertilizante, el suelo se agota y requiere fertilización adicional para el invierno.
Los jardineros comienzan estas actividades a principios o mediados de septiembre, utilizando fertilizantes especiales de otoño. Estos deben contener los ingredientes propios de esta estación, ya que aplicar fertilizante de verano al suelo estimulará la vegetación, provocando que los arbustos produzcan brotes verdes antes de que tengan tiempo de prepararse para las heladas. Por lo tanto, es mejor evitar por completo los fertilizantes orgánicos.
Entre los fertilizantes más prometedores para otoño, destacan los siguientes:
- potasio;
- calcio;
- fósforo.
Puedes preparar tú mismo una solución muy eficaz. Para ello, diluye uno de los ingredientes en un cubo de agua y riega cada planta con moderación. Los jardineros experimentados recomiendan una proporción de 15 gramos de fertilizante por cada 10 litros de agua. También puedes ahorrar tiempo y comprar una mezcla ya preparada en una tienda de jardinería y aplicarla a tus plantas.
Actividades de poda
El siguiente paso clave para preparar las rosas trepadoras para el invierno es la poda. El cultivador decide cuándo podar este tipo de planta según el clima actual y el pronóstico aproximado para la próxima semana. La poda determina no solo la resistencia de la planta a las heladas, sino también su crecimiento en la siguiente temporada. Sin este procedimiento, los rosales simplemente no florecerán en primavera o se dañarán con el frío.
Una poda adecuada desarrolla la inmunidad de la planta, haciéndola resistente a las heladas y las enfermedades. Los principios de la poda están determinados no solo por las condiciones climáticas, sino también por las particularidades de cada variedad. Sin embargo, existen reglas generalmente aceptadas que se aplican a todas las variedades de rosas.
Ya a mediados de septiembre (en la zona central, como la región de Moscú), se pueden quitar todas las hojas de los arbustos, ya que empiezan a marchitarse. Este procedimiento evitará la evaporación excesiva de la valiosa humedad y, además, protegerá la planta de la pudrición de las hojas cuando esté cubierta. El follaje puede ser portador de infecciones peligrosas., que son difíciles de encontrar durante una inspección visual.
Cuando las temperaturas bajan de cero, se pueden podar los rosales. Los ejemplares más altos se podan primero. Se utilizan tijeras de podar afiladas para eliminar de forma rápida y sencilla los brotes sobrantes. Los brotes se cortan dejando 1 cm por encima de la yema apical.
Si un jardinero poda por error una rosa en exceso, esto aún no es motivo de preocupación. La tarea principal es evitar dañar las raíces.La floración será posible en los nuevos brotes que comenzarán a formarse con la llegada de la primavera y el clima cálido. Además, la poda profunda puede ser beneficiosa, ya que tiene un efecto rejuvenecedor y es indispensable para aquellos arbustos que están comenzando a producir nuevos brotes.
Puntos importantes
Al cultivar variedades enanas, elimine las flores marchitas y acorte ligeramente los brotes más altos. La longitud óptima de poda es de 10 a 15 cm.
Las rosas Park suelen producir brotes con capullos que florecen abundantemente. No es necesario podar estos ejemplares, ya que la rosa comenzará a desarrollar nuevos brotes rápidamente. Este principio se aplica a cualquier poda temprana que estimule el crecimiento de nuevas ramas laterales. Lo mejor es podar estas partes del rosal después de que comience el frío persistente.
Pulverización y aporcado de arbustos
Todos los arbustos trepadores requieren fumigación regular con productos especializados para el control de plagas. Las rosas son plantas muy vulnerables, susceptibles a todo tipo de enfermedades y pueden convertirse en un foco de enfermedades peligrosas.
Para evitar la infección, deben utilizarse medicamentos antimicóticos y antivirales de alta calidad. Los métodos tradicionales, como las soluciones de tabaco, son ineficaces. Es preferible dar preferencia a las siguientes opciones:
- sulfato de hierro;
- Mezcla bordelesa.
El siguiente paso en el cuidado de los rosales es el aporcado. Tras podar, fertilizar y fumigar la planta, se puede comenzar a aporcarla, aflojando la tierra a medida que se avanza. Esto asegurará una buena circulación de aire al evitar la presencia de malas hierbas y, además, protegerá la rosa de las heladas.
Se esparce turba, humus u hojas secas sobre la tierra. Es importante asegurarse de que la tierra esté completamente seca, ya que en un ambiente húmedo pueden proliferar virus, hongos y parásitos peligrosos. Lo ideal es realizar el aporcado en un día seco y sin viento. Cualquier rastro de humedad causará daños irreversibles.
Sutilezas del refugio
Tras preparar con éxito tus rosales para el invierno, puedes pasar al siguiente paso, y quizás el más importante: cubrirlos. Hoy en día, los jardineros cubren sus plantas de diversas maneras, pero Entre las más relevantes se incluyen:
Protección. Tras aporcar las raíces y colocar una capa de mantillo sobre la tierra, se pueden extender ramas de abeto u hojas encima. Cuando nieve, la rosa estará bien protegida. Al usar este método, es importante protegerla en el momento adecuado, ya que si se cubre demasiado pronto, se mojará con la lluvia y comenzará a pudrirse. Una de las reglas más importantes para proteger la rosa durante el invierno es asegurar la máxima sequedad. Algunos jardineros incluso la entierran por completo, cubriéndola con tierra suelta y seca.- Refugio seco. Se levanta un refugio protector de madera contrachapada o estacas sobre el arbusto, al cual se fija la tela de cobertura. Esto creará una especie de cúpula sobre el arbusto, que pronto se cubrirá de nieve.
- Envolver con tela. Los jardineros también utilizan un método más sencillo: envolver los tallos con tela abrigada, que no solo actúa como aislante térmico, sino que también evita que las raíces se congelen. Sin embargo, debido a sus numerosos inconvenientes, este método no se ha generalizado.
Reglas y recomendaciones
Sin duda, el éxito del cultivo de rosales trepadores en el jardín depende directamente de proteger adecuadamente los rosales durante el invierno. Solo en raras ocasiones estas bellezas florecen en los brotes del año anterior. De lo contrario, el jardinero debe cuidar con esmero las raíces y los tallos.
Antes de cubrir el arbusto, conviene separarlo de sus soportes y atar los brotes formando un manojo de 3 o 4 tallos. Estos se colocarán con cuidado en el suelo y se protegerán del frío con una cubierta adecuada.
Para lograrlo, es importante cultivar bien los arbustos y aporcarlos, eliminando cualquier resto de follaje. El acortamiento de los brotes no debe superar un tercio.
Al doblar las rosas hasta el suelo, es importante tener especial cuidado, ya que los tallos leñosos se rompen con facilidad. Para evitarlo, dóblelas gradualmente. Después de extender los tallos atados y sujetarlos con arcos, instale un refugio sobre ellas. Las rosas trepadoras prefieren un ambiente seco. Se puede construir un refugio con tablas, tablones o madera contrachapada, y aislarlo con tela. Con la llegada del frío y la nieve del invierno, estas bellezas estarán a salvo.
Con la llegada del calor primaveral, puedes descubrir las rosas ya a finales de marzo, retirando poco a poco sus materiales aislantes. No conviene retrasar este paso, ya que las rosas reaccionan mal al estar aisladas durante el calor y pueden pudrirse. En ese caso, es casi imposible salvarlas.

Protección. Tras aporcar las raíces y colocar una capa de mantillo sobre la tierra, se pueden extender ramas de abeto u hojas encima. Cuando nieve, la rosa estará bien protegida. Al usar este método, es importante protegerla en el momento adecuado, ya que si se cubre demasiado pronto, se mojará con la lluvia y comenzará a pudrirse. Una de las reglas más importantes para proteger la rosa durante el invierno es asegurar la máxima sequedad. Algunos jardineros incluso la entierran por completo, cubriéndola con tierra suelta y seca.
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