Tomates con miel para el invierno: una receta fantástica
Hoy en día existen tantas recetas de marinadas interesantes y diferentes que, incluso si ya tienes tus favoritas, las que usas para conservar los tomates año tras año, seguro que quieres probar algo nuevo.
Los tomates con miel son una delicia para el invierno; ¡te chuparás los dedos! Anímate a probarlos; la receta con fotos te mostrará los pasos.
Lo mejor es elegir tomates firmes y carnosos. Para evitar que se revienten al verter el adobo, pincha cada uno alrededor del tallo. Es buena idea añadir rodajas de chile y ajo a esta mezcla para darle al adobo un sabor intenso, dulce y ligeramente ácido. Se puede usar eneldo seco o fresco.
Ingredientes para un frasco de un litro:
- tomates – tantos como quepan (aproximadamente 500-600 g);
- eneldo (paraguas) – 1 unidad;
- ajo – 2-3 dientes;
- pimiento – 3-4 anillos;
- miel líquida – 3 cucharadas;
- sal de mesa – 1 cucharada;
- vinagre 9% - 1 cucharada;
- agua - tanta como quepa en el frasco.
Cómo conservar los tomates con miel para el invierno
Prepare los frascos de la forma más sencilla: escáldelos con agua hirviendo, cocínelos al vapor y esterilícelos en el horno o microondas. Coloque una ramita de eneldo fresco o seco con semillas en el fondo de cada frasco, añada rodajas de chile y dientes de ajo enteros. Si prefiere un sabor menos picante, reduzca la cantidad de chile y ajo a su gusto.
Llena el frasco con tomates. Para esta conserva, elige tomates pequeños y firmes para que quepan y salgan fácilmente del frasco.
Añade primero agua hirviendo. Deja que hierva, viértela en los frascos y tápalos. Déjalos reposar de 20 a 30 minutos, hasta que se enfríen casi a temperatura ambiente.
Tras escurrir el agua fría en la cacerola, añade un poco más, una o dos cucharadas por frasco, por si acaso el adobo se derrama o se evapora. Añade la miel líquida al agua hirviendo.
Una vez disuelta la miel y cuando el agua vuelva a hervir, añade la sal y el vinagre. Cocina la marinada durante uno o dos minutos.
Vierte la marinada de miel en los frascos de tomate hasta cubrirlos por completo. Si se derrama un poco, no te preocupes; lo importante es que haya suficiente para todos los frascos.
Después de verter el adobo sobre los tomates, ciérrelos herméticamente. Séquelos bien, envuélvalos en papel de periódico y cúbralos con una manta hasta que se enfríen por completo. Luego, guárdelos en un sótano fresco o en una despensa, lejos de la luz solar. ¡Que disfrute envasando!

