Cortador de garganta de tomate y ajo sin hervir
Para quienes disfrutan de preparaciones invernales rápidas y sencillas, esta receta es una guarnición de tomate y ajo. Este condimento picante es fácil de preparar en casa. Se prepara sin hervir, por lo que las verduras conservan su sabor, color y vitaminas naturales.
Licúa o muele los tomates, el ajo, el chile y la raíz de rábano picante, agrega sal y vierte la mezcla en frascos. Para conservarla, usa frascos pequeños o recipientes pequeños para alimentos. Como el condimento no está cocinado, guárdalo únicamente en el refrigerador o en la despensa, en un recipiente hermético. Una parte se puede congelar; al congelarlo, el condimento no pierde ni su sabor ni su picor.
Las proporciones de esta receta paso a paso con fotos son aproximadas y pueden ajustarse fácilmente a su gusto: reduzca la cantidad de pimienta o ajo, añada menos rábano picante o añada más sal.
Ingredientes:
- tomates carnosos – 500 g;
- ajo – 2 cabezas;
- pimientos picantes – 3-4 piezas;
- raíz de rábano picante – 8-10 cm;
- Sal de mesa – 1 cucharadita (al gusto).
Cómo hacer un cuchillo de garganta de tomate y ajo
Lava bien los tomates, desechando los que estén dañados o magullados. Corta por la mitad los tomates maduros y carnosos, quitándoles el tallo.
Pela y enjuaga los dientes de ajo. Recorta los extremos de los chiles y pela la raíz de rábano picante. Después de pelarlo, enjuaga el rábano picante con agua para eliminar cualquier resto de tierra u otras impurezas.
Ralla la raíz de rábano picante con un rallador grueso o córtala en cubos pequeños. Si vas a picar las verduras, basta con cortar el rábano picante en rodajas.
Corta los dientes de ajo en trozos y los chiles en tres o cuatro trozos (omite este paso si usas una picadora de carne).
Coloca aproximadamente un tercio de los tomates, el ajo, el chile y el rábano picante en una licuadora. Tritura hasta obtener una mezcla homogénea.
Añade el resto de los tomates y tritura hasta obtener una pasta espesa con trozos de pulpa. Vierte la mezcla en un bol hondo.
Sazonar con sal, remover y dejar reposar de 10 a 15 minutos para que los cristales de sal se disuelvan.
Lava los frascos con agua caliente y bicarbonato de sodio, luego vaporízalos y colócalos boca abajo. Enfríalos sobre una toalla. Hierve las tapas. Reparte el condimento en los frascos, ciérralos herméticamente y guárdalos en la despensa o el refrigerador. Si piensas congelar parte del condimento, es mejor usar recipientes de plástico o frascos de yogur de 100 ml en lugar de frascos de vidrio. ¡Que disfrutes de tus conservas!
