La hermosa zinnia no solo embellece un jardín, sino que también alegra el ánimo con su encantadora presencia desde principios de verano hasta finales de otoño. De hecho, esta belleza se puede encontrar en casi todos los hogares. Esta flor ha ganado popularidad no solo entre los jardineros, sino también entre muchos veraneantes que prefieren adornar sus jardines con hermosas flores.
Sin duda, conviene tener en cuenta que antes de plantar esta flor, es importante comprender ciertos matices y sutilezas. Al fin y al cabo, lograr un resultado satisfactorio siempre requiere esfuerzo y dedicación. Las zinnias no son exigentes, pero sí prefieren mucha luz y un suelo fértil.
Esta planta no tolera el frío, por lo que conviene elegir con cuidado la época y el lugar de plantación. El suelo debe ser neutro, aunque muchos jardineros afirman que esta flor prospera en suelos ácidos. Un suelo fértil garantizará una floración prolongada.
Preparación del suelo
Para mejorar la fertilidad del suelo, se puede fertilizar. Actualmente, las tiendas ofrecen una gran variedad de fertilizantes complejos. También se puede usar ceniza o estiércol. Los jardineros experimentados, que suelen cultivar esta encantadora flor en sus jardines, recomiendan añadir humus al cavar y mezclarlo bien. Esto prepara el suelo para el cultivo de esta planta.
Cava hasta la profundidad de una pala para que las raíces crezcan con facilidad, ya que le proporcionan nutrientes a la planta. Esto también facilitará aflojar la tierra más adelante, y el sistema radicular recibirá el oxígeno que necesita.
Cultivo de semillas
Muchos jardineros prefieren cultivar zinnias a partir de plántulas. Las semillas se pueden sembrar en abril, que se considera la época ideal para esta planta. Es mejor elegir semillas grandes, ya que, según los jardineros experimentados, germinan más rápido, lo que significa que se pueden ver pequeños brotes en una semana.
Las zinnias se pueden sembrar en cualquier recipiente profundo, como cajas de plástico o madera. Añade tierra fértil y desinféctala con una solución diluida de permanganato de potasio. Esto protegerá la planta de posibles enfermedades. Luego, humedece bien la tierra y siembra las semillas.
Algunos jardineros experimentados esparcen las semillas sobre la superficie del suelo al sembrarlas y luego usan una cerilla para enterrarlas un poco más. Este método facilita la siembra sin tener que arrancarlas. Sin embargo, muchos jardineros prefieren sembrar las semillas individualmente en macetas de turba y luego plantarlas directamente en la tierra.
Esto se hace para evitar dañar las raíces de las plantas. Las macetas de turba se descomponen en el suelo, lo que permite que las raíces penetren más profundamente. Estas plantas crecen mejor y son menos propensas a las enfermedades; además, las macetas de turba les proporcionan nutrientes adicionales.
Una vez que las semillas hayan germinado, es importante mantener la tierra húmeda. La superficie no debe secarse ni agrietarse. Ya en junio, muchas personas comienzan a plantar los plantones al aire libre. Sin embargo, dado que las temperaturas varían según la región, es importante evitar las heladas, ya que de lo contrario las plantas podrían morir.
Algunos jardineros prefieren sembrar las semillas directamente en la tierra; esto puede hacerse ya a finales de mayo. El frío está remitiendo y las plantas se sienten más cómodas en esta época. Sin embargo, es recomendable cubrir las semillas con algún material después de la siembra, ya que las noches aún son frías y, para acelerar la germinación, necesitan condiciones adecuadas. Cubrir las semillas facilitará esto y creará un efecto invernadero, lo que dará como resultado una germinación más temprana.
Cuidado
Sin duda, como cualquier otra planta, las zinnias no toleran las malas hierbas, sobre todo porque estas absorben la humedad esencial y dificultan el crecimiento de las raíces. Por lo tanto, conviene eliminarlas. Es necesario aflojar la tierra alrededor de la planta para asegurar una adecuada oxigenación. Si bien no se debe regar en exceso, tampoco tolera la sequía. Por consiguiente, es fundamental mantener la tierra húmeda.
Al igual que muchas otras plantas, las zinnias necesitan fertilización. Esta primera fertilización es esencial y debe realizarse antes de que se formen los brotes. Para ello, algunos utilizan fertilizantes orgánicos, que se venden en tiendas especializadas. Muchos usan estiércol o gallinaza, que debe prepararse con antelación. Si se utilizan excrementos de aves, es mejor que estén ya descompuestos, ya que los frescos pueden quemar las raíces de la planta y provocar su muerte.
Durante la formación de los botones florales, también conviene abonar la planta, ya que esto favorecerá la floración. Los floricultores experimentados suelen utilizar Agricola para este fin, pues proporciona los nutrientes necesarios para esta planta.
Antes de fertilizar, elimine todas las malas hierbas, afloje la tierra y mézclela ligeramente con ceniza alrededor de los tallos. Una vez que los brotes comiencen a abrirse, puede tratarlos con "Buton", disponible en tiendas especializadas. Úselo según las instrucciones incluidas.
Enfermedades de las plantas
Las zinnias, como muchas otras plantas, suelen ser susceptibles a diversas enfermedades. La pudrición del tallo y la raíz es bastante común, al igual que el oídio y otras muchas enfermedades que pueden acabar con esta encantadora planta. Los pulgones y las babosas también son una preocupación.
Si observas pudrición en tu planta, trátala inmediatamente con "Hom"; es fácil combatir este tipo de enfermedades. Diluye la solución siguiendo estrictamente las instrucciones incluidas, de lo contrario podrías dañar tu planta. El oídio desaparecerá si tratas la planta rápidamente con "Topaz", que también se diluye según las instrucciones incluidas. Los pulgones no se pueden combatir con "Iskra".
Algunos jardineros, basándose en su experiencia, recomiendan usar métodos naturales para el control de plagas. Por ejemplo, a los pulgones no les gusta la ceniza de madera, y si se añade este fertilizante a la planta varias veces durante la temporada, es poco probable que aparezcan. Para evitar que las babosas se reproduzcan, mucha gente usa cáscaras de huevo: las secan, las rompen en trozos pequeños y las mezclan con la tierra al removerla alrededor de las plantas. Las babosas se irán inmediatamente si descubren este añadido al suelo.
Mucha gente sabe que cultivar cualquier planta requiere cierto esfuerzo. Incluso si la planta es fácil de cuidar, necesita atención. Y considerando la satisfacción que produce cultivar nuestras plantas favoritas, vale la pena el esfuerzo para disfrutar de los resultados en el futuro. Por lo tanto, es fundamental hacerlo todo correctamente y con eficiencia, y así, el objetivo deseado no tardará en alcanzarse.
Una flor igualmente hermosa ránulo, que también debería decorar tu macizo de flores.

Zinnia elegans, que crece a partir de semillas