Las puertas correderas se han convertido en una solución muy popular en la construcción residencial. Se eligen por su facilidad de uso, su diseño que ahorra espacio y su aspecto moderno. Estas puertas no requieren espacio para abrirse, lo cual resulta especialmente útil en propiedades pequeñas o donde el espacio en la entrada es limitado.
Cada vez más propietarios buscan comprar un kit de puerta corredera para instalarlo ellos mismos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la instalación de puertas correderas es una tarea técnicamente compleja, donde cada detalle cuenta. Antes de comenzar la instalación, es fundamental conocer los errores comunes que cometen los principiantes.
Error n.º 1: Preparación incorrecta de la base
Los cimientos determinan la suavidad y facilidad con que se deslizará la puerta y la durabilidad de toda la estructura. Mucha gente subestima la importancia de preparar los cimientos y cree que basta con verter una franja de hormigón a lo largo de la valla. Esto es un grave error.
Los errores más comunes incluyen una profundidad de hormigón insuficiente, falta de refuerzo o escatimar en el canal de anclaje. Si la cimentación no se extiende por debajo de la línea de congelación, puede levantarse por las heladas invernales, provocando la desalineación de toda la viga guía. La falta de refuerzo o un hormigón delgado produce grietas y hundimientos bajo el peso de la puerta. Y si se olvida instalar el canal, no habrá dónde fijar el riel guía.
Para evitar estos errores, la cimentación debe tener una profundidad mínima igual a la profundidad de congelación del suelo en su región, generalmente entre 80 y 120 centímetros. Para mayor resistencia, es esencial una armadura con un diámetro mínimo de 12 milímetros dispuesta en varias filas. El ancho de la cimentación debe ser mayor que el de la viga guía, y se debe embeber en el hormigón una canaleta de longitud adecuada para la fijación de los elementos de soporte. Se debe utilizar hormigón de grado M300 o superior, y el encofrado debe nivelarse cuidadosamente antes del vertido.
Error n.º 2: Cálculo incorrecto del tamaño y el peso de la hoja de la puerta.
Un error igualmente común es calcular mal el peso y las dimensiones de la puerta. A primera vista, podría parecer que cuanto más grueso sea el metal o más ancha la puerta, más fiable será. Sin embargo, el exceso de peso ejerce una presión considerable sobre los rodillos, los carros y el mecanismo de automatización. Si el peso de la puerta supera las especificaciones de los herrajes o del motor, la puerta dará tirones y crujirá, y el motor se averiará rápidamente.
El principal problema de la sobrecarga de componentes es el aumento de la fricción y el rápido desgaste de los rodamientos. Las puertas pueden atascarse o requerir una fuerza excesiva para abrirlas manualmente. Y si el sistema automático se sobrecarga, el motor se sobrecalentará y se apagará.
Para evitar esto, es fundamental calcular con precisión el peso de la hoja de la puerta antes de adquirir el kit. Esto incluye la longitud y la altura de la hoja, el grosor del metal u otro material de relleno y los herrajes. Siempre es recomendable elegir componentes con un margen de seguridad de al menos un 20-30 % del peso estimado. Esto se aplica tanto a los carros de rodillos como a la viga guía. De esta manera, se garantiza la durabilidad de la estructura y el correcto funcionamiento de la puerta.
Error n.º 3. Instalación incorrecta del riel guía.
El correcto funcionamiento de la puerta depende directamente de la correcta instalación del riel guía. Este debe estar estrictamente horizontal y perfectamente nivelado en toda su longitud. Incluso una ligera inclinación u ondulación provocará que la puerta se desalinee, se atasque o que los rodillos se desgasten rápidamente.
Si la guía se instala a ojo, a menudo hay zonas donde la puerta se atasca o rueda cuesta abajo por sí sola. Esto provoca graves problemas a largo plazo: la puerta se vuelve difícil de abrir, aumenta la fuerza que soporta el motor y los rodillos y carros se desgastan mucho más rápido.
Recomendamos usar un nivel de burbuja al instalar los rieles para asegurar su nivelación. Después de colocar la viga, verifique la alineación horizontal varias veces en todas las secciones. Esta es la única manera de garantizar que la puerta funcione de forma suave, silenciosa y sin esfuerzo.
Error n.º 4. Instalación incorrecta de elementos de soporte y captura.
Los topes, trampas y rodillos de soporte superiores e inferiores fijan la hoja en posición abierta o cerrada, la protegen del balanceo con el viento y ayudan a distribuir la carga entre los soportes de los rodillos y el marco.
Un error común es instalar los cierres demasiado altos o demasiado bajos, o desnivelados. Esto provoca que la puerta se tambalee, vibre con el viento o se enganche con elementos estructurales. Esto no solo afecta la apariencia de la puerta, sino que también acelera el desgaste de los herrajes.
Para evitar problemas, todos los elementos de soporte y cierre deben instalarse perfectamente nivelados y en las ubicaciones recomendadas por el fabricante. Tras la instalación, es importante comprobar el funcionamiento de la puerta para asegurar que la hoja se desliza suavemente dentro de los cierres sin aplicar una fuerza excesiva. Si es necesario, ajuste los tornillos para garantizar el correcto funcionamiento del sistema.
Error n.º 5: Ignorar la distancia de seguridad térmica
Otro error que suele pasarse por alto es la falta de holgura para la dilatación. Las estructuras metálicas cambian sus dimensiones al exponerse al calor o al frío extremo: en verano, el metal se expande y en invierno, se contrae. Si la hoja de la puerta queda sin holgura durante la instalación, a altas temperaturas, la puerta puede golpear los topes o postes y atascarse.
Los errores en este ámbito son especialmente críticos en regiones con grandes fluctuaciones de temperatura estacionales. Las puertas pueden funcionar perfectamente en primavera y otoño, pero no abrir ni cerrar en invierno o verano. Esto provoca daños en los componentes y costes adicionales para la reconstrucción de la estructura.
Por lo tanto, durante la instalación, siempre es necesario dejar una holgura entre el borde de la puerta y los topes o soportes. Normalmente, esta holgura es de 10 a 20 milímetros, dependiendo de la longitud de la puerta y la zona climática.
Instalar puertas correderas uno mismo es perfectamente posible con la debida atención y cuidado. Si tiene alguna duda o le falta experiencia, lo mejor es consultar con especialistas o confiar la instalación a profesionales. Esto le ahorrará tiempo y dinero, y garantizará el funcionamiento fiable y duradero de la puerta en su propiedad.
